La industria pide cambios al “Súper RIGI” para que más empresas argentinas entren al negocio

Actualidad23/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La UIA planteó modificaciones para ampliar la participación de proveedores locales en grandes proyectos y advirtió sobre costos que afectan la competitividad.

La organización difundió una serie de propuestas vinculadas al tratamiento legislativo del nuevo esquema de incentivos.
La organización difundió una serie de propuestas vinculadas al tratamiento legislativo del nuevo esquema de incentivos.

Las grandes inversiones proyectadas para distintos sectores de la economía abrieron una discusión que excede la llegada de capitales. La Unión Industrial Argentina (UIA) puso el foco en quiénes participan de esos desarrollos y reclamó mecanismos que permitan una presencia más amplia de empresas nacionales dentro de los proyectos alcanzados por el denominado “Súper RIGI”.

La posición surgió durante una reunión de la Junta Directiva de la entidad, donde además se analizaron la situación de la actividad manufacturera, las dificultades para acceder al financiamiento y el peso de la carga tributaria sobre la producción formal. En ese marco, la organización difundió una serie de propuestas vinculadas al tratamiento legislativo del nuevo esquema de incentivos.

El planteo central apunta a fortalecer el vínculo entre las inversiones de gran escala y el entramado productivo local. Desde la UIA consideran que el impacto económico de esos proyectos puede ampliarse si se incorporan herramientas destinadas a integrar a fabricantes argentinos en las distintas etapas de ejecución. La entidad sostiene que las inversiones representan una oportunidad para impulsar empleo, transferencia tecnológica y nuevas capacidades productivas. Bajo esa lógica, propuso que parte de los desembolsos obligatorios previstos en el régimen se orienten específicamente hacia bienes con valor agregado nacional.

Entre las iniciativas presentadas figura la posibilidad de replicar el requisito mínimo de inversión del 20% contemplado en el RIGI, aunque aplicándolo exclusivamente a bienes producidos localmente. La intención es priorizar a los proveedores nacionales de productos transables y evitar que ese porcentaje quede absorbido por contrataciones que igualmente se realizarían dentro del país.

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La organización también sugirió un esquema gradual. La propuesta contempla que la participación de la oferta argentina aumente a medida que los emprendimientos avancen desde la etapa inicial de inversión hacia la fase operativa. Esa dinámica permitiría incorporar más empresas nacionales conforme crezcan las necesidades productivas de cada proyecto.

Otro de los puntos destacados por la UIA está vinculado a las condiciones de competencia. La entidad pidió reglas que permitan verificar la existencia de proveedores locales en condiciones de ofrecer bienes con estándares adecuados de calidad y precios de mercado antes de optar por alternativas importadas.

Durante la reunión también apareció una discusión más amplia sobre el entorno en el que opera la industria. El presidente de la organización, Martín Rappallini, sostuvo que el debate no debería limitarse a los regímenes especiales. “Si la Argentina necesita regímenes de excepción para atraer inversiones, el desafío de fondo sigue siendo mejorar las condiciones bajo las que opera el conjunto de la industria”, expresó.

La cuestión tributaria ocupó buena parte del análisis realizado por la entidad. Un informe presentado durante el encuentro señaló que numerosas empresas industriales enfrentan costos que afectan su competitividad, especialmente en actividades que compiten con productos provenientes de países con menores cargas impositivas.

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Los dirigentes también pusieron la lupa sobre el financiamiento. Según el relevamiento difundido, los impuestos provinciales y las tasas municipales aplicadas a operaciones crediticias generan costos adicionales significativos para las compañías. La UIA estimó que solo Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales representan un sobrecosto cercano al 20% para las empresas que acceden a créditos.

La situación adquiere especial relevancia para las pequeñas y medianas empresas. Desde la entidad remarcaron que la refinanciación de préstamos vuelve a activar esos gravámenes, incluso cuando no existe un nuevo desembolso de fondos, lo que incrementa el peso financiero sobre muchas firmas industriales.

En paralelo, el Centro de Estudios de la UIA (CEU) presentó un panorama sobre la actividad manufacturera. Las últimas estimaciones reflejaron una baja interanual del 0,8% en mayo respecto de abril, aunque con comportamientos diferentes según cada sector. Entre las caídas mencionadas aparecieron la producción automotriz, la metalmecánica y el rubro bebidas.

Los representantes empresariales señalaron que la realidad industrial muestra contrastes entre actividades y regiones. Algunas ramas exhiben señales de recuperación, mientras otras continúan afectadas por la retracción de la demanda y por una competencia importada que, según indicaron, sigue presionando sobre los niveles de actividad.

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