Argentina ante Brasil, el clásico que podría llegar recién en semifinales del Mundial 2026

Deporte25/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La llave dejó a las dos potencias sudamericanas a tres cruces de un duelo mundialista que sólo registra un antecedente oficial: Italia 1990.

Lionel Messi y Neymar. Foto MinutoUno
Lionel Messi y Neymar. Foto MinutoUno

Argentina y Brasil quedaron ubicados en una ruta que puede terminar en el partido más pesado del Mundial 2026, aunque todavía deberán atravesar tres eliminatorias para llegar a ese punto. El armado del cuadro dejó abierta la posibilidad de un clásico sudamericano en semifinales, siempre que ambos superen 16avos, octavos y cuartos de final. El cruce no aparece como una certeza, sino como una amenaza deportiva instalada en el mapa del torneo desde el primer lugar que ocuparon en sus grupos. La Selección de Lionel Scaloni cerró la zona en la cima con dos triunfos firmes, mientras que Brasil corrigió su inicio irregular y también terminó primero. La noticia, entonces, no está sólo en el posible partido, sino en el recorrido que separa a los dos gigantes de una cita mundialista casi inédita.

El cuadro obliga a mirar hacia adelante sin saltear los obstáculos inmediatos, porque cualquier tropiezo en la fase de eliminación directa rompería la proyección del clásico. Argentina y Brasil no dependen entre sí en las próximas rondas, pero sus caminos quedaron trazados de manera que podrían encontrarse recién entre los cuatro mejores. Para que el duelo exista, los dos seleccionados deberán sostener regularidad, jerarquía y eficacia durante tres partidos de máximo riesgo. Ese dato le quita tono de fantasía al cruce y lo vuelve una posibilidad concreta, aunque todavía condicionada por rivales que el torneo irá definiendo. La semifinal, por ahora, funciona como horizonte deportivo y no como promesa cerrada.


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La expectativa crece porque el clásico sudamericano casi nunca se jugó dentro de una Copa del Mundo. El único antecedente corresponde a Italia 1990, cuando Argentina eliminó a Brasil en octavos de final con el gol de Claudio Caniggia, después de una asistencia de Diego Armando Maradona. Ese recuerdo pesa más que cualquier estadística porque convirtió un partido aislado en una referencia permanente del fútbol argentino. La fuente ubica a Carlos Salvador Bilardo en el banco de aquella Selección y remarca que, de concretarse el cruce en 2026, sería apenas la segunda vez entre ambos en un Mundial. La rareza histórica le agrega volumen a una semifinal que todavía debe ganarse en la cancha.

Argentina llegó a este tramo con puntaje suficiente para asegurar el primer puesto de su grupo antes del cierre formal de la zona. El equipo de Scaloni goleó 3-0 a Argelia y luego derrotó 2-0 a Austria, resultados que le dieron margen deportivo sin necesidad de esperar hasta la última fecha. La Selección todavía no mostró su versión más dominante desde el juego, pero resolvió temprano lo que a muchos favoritos les cuesta hasta el final. Esa combinación entre eficacia y margen de mejora define buena parte del presente argentino. El equipo aparece instalado en la pelea, aunque con una exigencia mayor para las rondas donde un mal partido deja afuera a cualquiera.


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Lionel Messi volvió a ocupar el centro futbolístico de la Selección en pleno Mundial y justo en el día de su cumpleaños número 39. El capitán convirtió cinco goles en los primeros encuentros y quedó señalado como la figura indiscutida del arranque argentino. Su registro de 18 tantos lo ubicó como máximo goleador histórico de los Mundiales, un dato que cambia la escala de su torneo. La fuente marca que el equipo no necesariamente deslumbró en lo colectivo, pero sí encontró en Messi una diferencia decisiva para resolver partidos. Esa dependencia virtuosa puede sostener a la Argentina, aunque las eliminatorias suelen exigir respuestas más amplias que una actuación individual extraordinaria.

Brasil atravesó un recorrido distinto para llegar al mismo lugar de privilegio. La Verdeamarela debutó con un empate 1-1 ante Marruecos, un resultado que dejó dudas iniciales, pero después respondió con dos goleadas por 3-0 frente a Haití y Escocia. La mejora brasileña apareció en los partidos siguientes, con Vinicius Jr. como figura ofensiva y referencia del crecimiento del equipo. Ese cambio de ritmo le permitió cerrar la zona en la cima y entrar al cuadro con señales más fuertes que las de su estreno. La selección brasileña, además, llega con una estructura ofensiva capaz de castigar cualquier desatención en cruces directos.


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El posible duelo en semifinales reúne dos trayectorias actuales que no se parecen demasiado, pero convergen en una misma amenaza para el resto del cuadro. Argentina apoyó su primera etapa en la eficacia de Messi y en la ventaja de resolver el grupo sin sobresaltos mayores. Brasil, en cambio, necesitó dejar atrás un debut poco convincente para recuperar peso con goleadas consecutivas. El clásico asoma porque ambos ganaron su zona, pero también porque sus presentes tienen recursos distintos para sostener una candidatura. En ese contraste puede aparecer parte del atractivo si el torneo los cruza. Uno llega con su capitán en estado récord; el otro, con Vinicius Jr. como motor de una reacción contundente.

El historial oficial citado en la fuente muestra una ventaja brasileña por 6-4 en los cruces entre ambos seleccionados, aunque Argentina conserva triunfos de enorme impacto simbólico. La final de la Copa América 1937 y la definición de 2021 aparecen entre esos capítulos, con el triunfo en el Maracaná como primer título de Messi con la Selección mayor. Ese antecedente reciente cambió la carga emocional del clásico, porque Argentina rompió una espera larga antes de consagrarse también en Qatar 2022. Brasil mantiene ventaja en el registro general mencionado, pero la memoria argentina encuentra partidos que pesan más que una tabla. En un Mundial, esa tensión histórica se multiplicaría.


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La idea de una “final anticipada” aparece por el tamaño de los nombres, no por la certeza de que ambos lleguen intactos hasta semifinales. La fase de eliminación directa suele desarmar pronósticos, modificar favoritismos y empujar a los equipos hacia partidos más incómodos que los imaginados. El clásico sólo tendrá lugar si Argentina y Brasil resisten tres pruebas seguidas sin margen de reparación. Esa condición vuelve más valiosa la lectura del cuadro, porque permite proyectar sin convertir el deseo en resultado. La Selección argentina deberá mantener autoridad, y Brasil deberá confirmar que su reacción no fue sólo una respuesta de fase de grupos.

La semifinal posible queda instalada como una consecuencia deportiva pendiente, atada a rendimientos que todavía deben confirmarse. Argentina ya marcó territorio con Messi como goleador histórico y Brasil recuperó fuerza con Vinicius Jr. después de un inicio irregular. El Mundial dejó a los dos rivales más grandes de Sudamérica dentro de una misma ruta, pero la cancha todavía conserva tres filtros antes del clásico. Allí está el límite real de la noticia: el cuadro permite imaginar el partido, la historia lo vuelve enorme y las rondas previas decidirán si esa expectativa llega a competir por un lugar en la final.

Fuente: NA.

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