
Hallaron un bloque de uranio empobrecido en una planta de reciclaje de Río Cuarto
Policiales25/06/2026
REDACCIÓNEl material apareció durante la clasificación de residuos. Ocho trabajadores lo tocaron antes de que el operativo midiera dosis bajas de radiación.

Un bloque con la inscripción “uranio empobrecido” apareció entre materiales descargados en una planta de reciclaje de Río Cuarto y obligó a montar un operativo preventivo durante varias horas. El hallazgo ocurrió este miércoles por la noche, en el predio ubicado en la colectora de A005 y Lorenzo Suárez de Figueroa, cuando empleados del lugar realizaban tareas de descarga y clasificación. La aparición de una pieza asociada a material radiactivo trasladó una rutina laboral a un procedimiento de seguridad con intervención de distintos organismos. El primer dato sensible fue que al menos ocho trabajadores tocaron el bloque antes de conocer con precisión qué tipo de elemento tenían delante. Después de activar los protocolos, las mediciones arrojaron “parámetros de dosis bajas de radiación”.
La escena se ordenó primero alrededor de los empleados que detectaron la placa y luego sobre el resguardo del predio. La inscripción “uranio empobrecido” encendió la necesidad de suspender la manipulación habitual de residuos y esperar la intervención de personal especializado. El episodio expuso una situación poco frecuente para una planta de reciclaje: un material de características técnicas apareció dentro de un circuito ordinario de clasificación. La información disponible no precisa cómo llegó el bloque hasta el lugar ni quién lo descartó. Ese punto queda como una de las preguntas operativas del caso, porque la procedencia del material resulta tan relevante como su nivel de radiación.


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Durante varias horas participaron Bomberos Voluntarios, Defensa Civil, personal policial de la Departamental y Policía Federal. La presencia conjunta de esas áreas permitió acordonar la zona, evaluar el riesgo y ordenar el trabajo sobre el elemento encontrado. El despliegue no respondió a una medición ya confirmada de alta peligrosidad, sino a la necesidad de aplicar protocolos antes de descartar un riesgo mayor. Ese procedimiento resulta central cuando aparece material con rotulación radiactiva en un espacio no preparado para su tratamiento. La planta de reciclaje quedó así bajo una lógica distinta a la habitual, con prioridades vinculadas a aislamiento, evaluación y protección de las personas expuestas.
Los trabajadores que tocaron el material fueron apartados mientras se realizaban las primeras evaluaciones. La fuente señala que al menos ocho personas estuvieron en contacto con el bloque antes de que se completaran las mediciones. La decisión de separarlos del sector permitió ordenar la respuesta sanitaria y evitar nuevas exposiciones innecesarias durante el operativo. Luego, las autoridades informaron que los registros correspondían a dosis bajas de radiación y que no existía riesgo de vida. Esa precisión permitió bajar la gravedad inmediata del episodio, aunque no eliminó la necesidad de investigar el origen y la trazabilidad del material.
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El bloque fue hallado durante una tarea común dentro de la dinámica de una recicladora: descargar, revisar y clasificar materiales. Ese contexto vuelve más importante el episodio, porque no se trató de una instalación nuclear, un laboratorio ni un depósito técnico bajo control especializado. El material apareció en un ámbito donde los trabajadores manipulan residuos con procedimientos pensados para otro tipo de objetos y no para elementos con advertencias radiológicas. La inscripción funcionó como señal de advertencia y activó una respuesta que excedió la capacidad interna del predio. La situación también muestra la vulnerabilidad de los circuitos de reciclaje cuando reciben materiales de origen incierto.
El uranio empobrecido es un subproducto del proceso de enriquecimiento del uranio natural y conserva radiactividad, aunque en niveles menores que otros materiales asociados al mismo elemento químico. Su densidad extrema explica usos industriales y militares, entre ellos blindajes o municiones perforantes. Ese dato técnico ayuda a entender por qué una pieza con esa inscripción no puede circular sin control dentro de una planta de tratamiento de residuos. El problema no se limita a la radiación medida en el momento, sino a las condiciones de almacenamiento, identificación, traslado y disposición final. Por eso, el operativo se enfocó en evaluar el elemento y resguardar a quienes pudieron entrar en contacto.
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La información oficial disponible remarcó que las primeras mediciones no marcaron riesgo de vida para las personas expuestas. Aun así, el episodio conservó gravedad institucional por el tipo de material, el lugar del hallazgo y la cantidad de organismos movilizados. Una dosis baja no convierte el hecho en irrelevante, porque el ingreso de un bloque rotulado como uranio empobrecido a una recicladora supone una falla previa en la cadena de control. El dato pendiente es saber si el bloque provenía de una industria, de un descarte irregular o de otro circuito aún no identificado. Sin esa respuesta, el operativo resuelve el riesgo inmediato, pero no explica la procedencia.
La ubicación del predio, en una zona de circulación vinculada a la colectora de A005, también exigió ordenar el perímetro para evitar acercamientos innecesarios. El trabajo de Bomberos, Defensa Civil y fuerzas de seguridad se concentró en controlar el área, asistir a los trabajadores y permitir que se realizaran las verificaciones correspondientes. La respuesta se apoyó en una lógica preventiva: aislar primero, medir después y comunicar el nivel de riesgo con información técnica. Esa secuencia evitó que el hallazgo quedara en manos de decisiones improvisadas dentro de la planta. La intervención estatal funcionó como barrera entre un objeto potencialmente peligroso y un entorno laboral no especializado.
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El caso deja una advertencia para los sistemas de reciclaje y para la disposición de materiales especiales. Las plantas que reciben residuos dependen de que los objetos peligrosos no ingresen mezclados con cargas ordinarias, porque la detección suele ocurrir cuando los empleados ya están manipulando el material. La seguridad de los trabajadores queda comprometida cuando elementos que requieren control específico aparecen sin trazabilidad dentro de una descarga común. En Río Cuarto, la inscripción permitió advertir el riesgo a tiempo y activar el operativo. El siguiente paso deberá determinar cómo llegó esa pieza hasta el predio y qué organismo debe hacerse cargo de su destino final.
La consecuencia pendiente no está sólo en retirar el bloque, sino en reconstruir su origen y revisar los controles que fallaron antes de la llegada a la recicladora. Las mediciones iniciales llevaron tranquilidad sobre la exposición inmediata, pero el hallazgo conserva peso por el tipo de material y por la presencia de trabajadores que lo tocaron sin información previa. El límite operativo del caso está en la trazabilidad: sin saber de dónde salió el uranio empobrecido, el procedimiento queda incompleto. La planta volvió a quedar asociada a una investigación que excede su actividad cotidiana. El cierre real dependerá de la identificación del circuito previo, del resguardo definitivo del material y de la evaluación final de las autoridades competentes.
Fuente: NA.
















