
Confesó desde un calabozo que mató a su madre y la Policía halló el cuerpo de la mujer enterrado
Policiales26/06/2026
REDACCIÓNEl acusado permanecía detenido por intentar asesinar a su padre. El dato llegó a la Justicia y derivó en un allanamiento urgente en la vivienda familiar.

El cuerpo de una mujer de 54 años apareció enterrado en el patio de una vivienda de Castelar después de una confesión que surgió dentro de un calabozo porteño. El dato que activó el hallazgo no nació durante un operativo en la casa familiar, sino a partir de lo que el detenido le contó a un amigo mientras ya permanecía preso por otro hecho grave. La causa cambió de escala cuando la Justicia recibió esa información y ordenó una medida urgente en el oeste del conurbano bonaerense.
El acusado, identificado en la investigación por sus iniciales como C. I. C. M., tiene 24 años y ya estaba detenido por el intento de homicidio de su padre. Desde esa situación de encierro, según confirmaron fuentes policiales citadas en la información original, habría revelado qué ocurrió con su madre. La mujer, identificada sólo como G. M. para evitar una exposición innecesaria del entorno familiar, fue encontrada en la parte trasera de la propiedad. El joven será imputado por homicidio calificado.


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La confesión indirecta abrió un camino judicial que terminó en la vivienda familiar. Por orden de la fiscalía, personal de la Comisaría 8va. llegó hasta una casa de Castelar para realizar un allanamiento de urgencia. Los efectivos encontraron el cadáver enterrado en el fondo del inmueble y cubierto con bolsas de residuos. El hallazgo obligó a preservar la escena y a convocar a equipos especializados para trabajar sobre rastros, pericias y levantamiento de evidencia.
La investigación quedó en manos de la UFI N° 1 y del Juzgado de Garantías N° 5 del Departamento Judicial de Morón. La división de Crimen Organizado de la Policía Bonaerense asumió las tareas periciales en la escena, luego del hallazgo del cuerpo. Ese tramo resulta central para determinar cuándo murió la mujer, cómo se produjo el ataque y si existieron maniobras posteriores para ocultar el crimen. La autopsia y los informes técnicos serán decisivos para ordenar la reconstrucción del hecho.
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El expediente presenta una particularidad que agrava el cuadro familiar investigado. El mismo joven que aparece acusado por la muerte de su madre ya se encontraba detenido por un ataque contra su padre. La causa reúne así dos hechos violentos dentro del núcleo familiar, con una víctima fatal y otro integrante directo que habría sufrido un intento de homicidio. Esa conexión convirtió la investigación en un caso de extrema gravedad para la Justicia de Morón.
La imputación por homicidio calificado marca el encuadre penal inicial que enfrentará el detenido. En causas de este tipo, el vínculo familiar entre víctima y acusado suele ocupar un lugar determinante en la calificación jurídica. La información disponible indica que el joven no fue hallado en la vivienda durante el operativo, porque ya permanecía bajo arresto en una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires. El allanamiento se concretó después de que su propio relato abriera la pista sobre el paradero de la mujer.
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El procedimiento también expuso la importancia de actuar rápido ante una confesión surgida fuera del lugar del hecho. La fiscalía no esperó una instancia ordinaria y dispuso una intervención inmediata en la propiedad. Esa decisión permitió ubicar el cuerpo en el patio y evitar que la escena quedara sin resguardo durante más tiempo. A partir de allí, los investigadores debieron separar la búsqueda inicial de la etapa técnica, donde cada rastro puede modificar la acusación o confirmar la hipótesis principal.
La causa de Castelar se conoció dos meses después de otro parricidio registrado en la zona oeste del conurbano bonaerense. En Ramos Mejía, un hombre de 57 años asesinó a su madre, de 80, y en un primer momento dijo que la encontró muerta al regresar de trabajar. La Policía halló luego inconsistencias en su declaración y el propio sospechoso terminó por admitir el crimen. Aquel hecho ocurrió en una vivienda del centro de esa localidad y también tuvo como eje una muerte dentro del hogar familiar.
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La comparación entre ambos casos no reemplaza la investigación concreta de Castelar, pero muestra una coincidencia inquietante para los investigadores: en los dos expedientes, la verdad judicial comenzó a acercarse al hecho después de una confesión. En Ramos Mejía, el acusado se quebró ante las contradicciones; en Castelar, el dato surgió mientras el sospechoso ya estaba preso por otro ataque contra su padre. Esa diferencia cambia el punto de partida, aunque en ambos episodios la escena doméstica terminó convertida en escena criminal.
El avance de la causa dependerá ahora de pericias, testimonios y medidas judiciales sobre el detenido. La Justicia deberá establecer la mecánica del homicidio, el momento exacto de la muerte y el vínculo entre el crimen de la madre y el ataque previo contra el padre. También deberá determinar si el ocultamiento del cuerpo respondió a una decisión improvisada o a una maniobra posterior destinada a demorar el hallazgo. Ese análisis será clave para sostener la imputación y definir los próximos pasos procesales.
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La investigación dejó como primer resultado una escena preservada, un cuerpo recuperado y un acusado que ya estaba bajo custodia por otro hecho familiar. El límite pendiente está en las pruebas: la confesión orientó el allanamiento, pero la causa necesitará respaldo pericial para reconstruir el crimen ante la Justicia. El expediente quedó radicado en Morón y continuará con el trabajo de la fiscalía, el juzgado de garantías y las áreas técnicas de la Policía Bonaerense.
Fuente: LA NACION.

















