
El caramelo que De Paul come antes de cada partido guarda la historia de su abuelo
Enfoques28/06/2026
REDACCIÓNAntes de cada partido con la camiseta argentina, Rodrigo De Paul tiene un ritual que los hinchas no ven desde las tribunas.

El mediocampista busca caramelos masticables, los mismos que comía de chico cuando su abuelo lo llevaba a entrenar, los mismos que alguien le ponía en la mano antes de cruzar el portón del predio. Ese gesto cotidiano carga, sin que se note, con toda la historia de un hombre que nunca llegó a verlo en las canchas grandes.
Osvaldo era el abuelo de Rodrigo. Era él quien lo acompañaba a las prácticas de Racing cuando el jugador daba sus primeros pasos en el fútbol. Su presencia en esa etapa fue constante y silenciosa, la de un adulto que organiza su día alrededor de los tiempos del chico y no lo dice.


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Fue Mónica Ferrarotti, madre del jugador, quien reveló el detalle que le da otro peso a esa imagen. Antes de que Rodrigo entrara al predio a entrenar, el abuelo le daba unas monedas para que se comprara caramelos. "Mi papá le daba unas monedas para que se compre caramelos cuando se iba a entrenar", recordó Mónica. Lo que el chico no sabía, en ese momento, era lo que esas monedas representaban realmente.
"Lo que Rodrigo no sabía es que eran las monedas del viaje. Mi papá se volvía caminando", explicó la madre. Osvaldo entregaba su única plata para el regreso y volvía a pie, sin decírselo a nadie. El gesto no tenía testigos, no buscaba reconocimiento y, durante años, ni siquiera Rodrigo lo supo.
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"A él le quedó grabado el sacrificio que hacía su abuelo por él", describió Mónica con precisión. Lo que antes era un recuerdo de infancia se convirtió, con el tiempo, en una forma de honrar a quien ya no estaba. De Paul encontró en los caramelos la manera de llevar a Osvaldo a cada partido.
Osvaldo murió en 2009. Rodrigo todavía no había debutado en Primera División y la Selección era un sueño que ni siquiera se había esbozado. El abuelo no alcanzó a ver ninguno de los dos hitos que definirían la carrera del mediocampista, y esa ausencia pesa en la familia con una claridad que no necesita ser dramatizada.
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Mónica lo dijo con una mezcla de dolor y certeza que caracteriza a quienes aprendieron a convivir con esa pérdida. "Lamentablemente, su abuelo no lo pudo ver debutar en Primera, ni tampoco verlo en la Selección, pero seguro que desde donde esté lo ve", afirmó. La frase conecta la muerte con la presencia imaginada, y en ese puente vive el ritual de los caramelos.
Cada vez que De Paul se lleva un caramelo masticable a la boca antes de un partido con la Selección, repite un gesto que en apariencia es pequeño pero que remite directamente a Osvaldo. Es una forma de traer al abuelo al campo, de hacerlo parte de algo que él nunca pudo presenciar físicamente. El ritual no es superstición: es memoria en acción.
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De Paul es hoy uno de los pilares del ciclo de Lionel Scaloni y formó parte de la Selección que se consagró campeona del mundo en Qatar 2022. Cada partido que juega con la camiseta celeste y blanca lleva, en ese detalle de los caramelos masticables, la huella de un hombre que caminaba a oscuras de vuelta a casa para que su nieto pudiera entrenar. El campeonato del mundo también fue de Osvaldo.
















