
Venezuela elevó a 920 los muertos por los terremotos y sigue el rescate
Actualidad26/06/2026
REDACCIÓNEl Parlamento informó además 3.360 heridos y 172 personas atrapadas. La Guaira sigue como una de las zonas más golpeadas por los sismos recientes.

Venezuela atraviesa una de las emergencias más graves de su historia reciente después del doble terremoto que sacudió el norte del país. El balance oficial volvió a subir este viernes y ya registra 920 personas muertas y 3.360 heridas. Las tareas de búsqueda continúan entre escombros, cortes de servicios y daños en infraestructura crítica.
La actualización fue informada por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana. Además del aumento en la cantidad de víctimas fatales, las autoridades señalaron que 172 personas permanecen atrapadas. Ese dato mantiene en máxima tensión a los equipos de rescate que trabajan en las zonas más afectadas.


Los terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, golpearon al país en un intervalo muy corto. El impacto se sintió con especial fuerza en el norte venezolano, donde se concentran los mayores daños materiales y humanos. La Guaira aparece como uno de los territorios más comprometidos por derrumbes, edificios afectados y familias que buscan a sus seres queridos.
En esa zona, los equipos de emergencia lograron rescatar a 243 personas con vida. La cifra fue presentada como uno de los datos más relevantes dentro de un escenario todavía marcado por la incertidumbre. Cada rescate se produce en condiciones difíciles, con estructuras inestables y réplicas que complican el trabajo en el terreno.
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El desastre también dejó un fuerte daño sobre edificios y servicios. Según el reporte difundido por las autoridades venezolanas, 383 edificios resultaron afectados, entre ellos 13 hospitales y 25 centros comerciales. Además, al menos otros 1.000 puntos de infraestructura sufrieron daños por los movimientos sísmicos.
La falta de electricidad se convirtió en otro obstáculo para la emergencia. Los apagones ralentizan el traslado de heridos, el funcionamiento de hospitales, la distribución de ayuda y la actividad en puertos. También afectan instalaciones energéticas y petroquímicas, lo que agrega presión a un país que ya arrastraba problemas estructurales.
El puerto de La Guaira permanecía cerrado para la recepción de embarcaciones por los daños vinculados a los sismos. En Puerto Cabello, las operaciones se mantenían parcialmente afectadas por la falta de energía. La refinería El Palito y el Complejo Petroquímico Morón también registraban dificultades para recuperar su funcionamiento normal.
La ayuda internacional comenzó a llegar a Venezuela con equipos de rescate, médicos y especialistas en emergencias. Al menos 17 países enviaron asistencia para colaborar con la búsqueda de sobrevivientes y la atención de los heridos. Entre los contingentes mencionados figuran rescatistas de Colombia, Ecuador, Suiza y México.
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Colombia envió un equipo de 62 rescatistas y 15 toneladas de ayuda humanitaria. El contingente llegó al aeropuerto de Maiquetía, una terminal ubicada en La Guaira que quedó habilitada solo para vuelos oficiales. Desde allí, los equipos se integran a las tareas en las zonas donde todavía hay personas atrapadas.
Las historias humanas se multiplican entre los escombros. En Caraballeda, dos hombres identificados como Arnaldo y Richard fueron rescatados después de pasar más de 30 horas atrapados. Casos como ese sostienen la esperanza de las familias que todavía esperan noticias de sus seres queridos.
El impacto del terremoto también cruzó fronteras por la presencia de comunidades extranjeras en Venezuela. Italia informó la muerte de tres personas con doble nacionalidad italo-venezolana y reportó 35 desaparecidos. El dato se suma a un balance todavía provisorio, que podría modificarse a medida que avancen las tareas de búsqueda.
La emergencia mantiene al país en una situación crítica. Los rescatistas trabajan contra el tiempo, mientras las autoridades intentan restablecer servicios básicos y organizar la llegada de ayuda. En medio del dolor, la prioridad sigue siendo encontrar sobrevivientes, asistir a los heridos y contener a las familias que perdieron sus hogares.













