
Casación dividida: por dos votos a uno, la tobillera de Kirchner queda firme
Política28/06/2026
REDACCIÓNLa Cámara Federal de Casación Penal no fue unánime al resolver sobre las condiciones de detención domiciliaria de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Dos de sus tres jueces votaron por mantener las restricciones; uno propuso levantarlas. Esa fractura interna —dos contra uno— es el dato que mejor define la dimensión del fallo: la defensa perdió, pero no por consenso.

Las condiciones que quedan vigentes son tres: el uso de tobillera electrónica de monitoreo, el régimen de autorización de visitas fijado por el Tribunal Oral Federal N° 2 y las restricciones horarias para el acceso a la terraza del edificio de la calle San José 1111. El planteo de la defensa apuntaba a desmantelar ese conjunto, y fue rechazado en su totalidad por la mayoría del tribunal. Esas condiciones habían sido impuestas originalmente por el tribunal de juicio como parte del marco bajo el cual la ex presidenta cumple la pena en su domicilio.
El voto que definió la mayoría fue el del juez Gustavo Hornos, quien consideró que las medidas cuestionadas resultan razonables y proporcionadas para garantizar el adecuado control de la modalidad de cumplimiento de la pena. Su fundamento partió del principio de proporcionalidad: las restricciones no exceden lo necesario para asegurar que la prisión domiciliaria se cumpla en los términos fijados por el tribunal de juicio. Hornos entendió que sin esos mecanismos de vigilancia la efectividad del cumplimiento quedaría comprometida.


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El tercer integrante del tribunal, Diego G. Barroetaveña, no elaboró un argumento independiente sino que se plegó expresamente al criterio de Hornos. "Por coincidir, en lo sustancial, con las consideraciones del voto que lidera el acuerdo, adherimos a la propuesta del colega Gustavo M. Hornos", sostuvo en su voto. Esa adhesión fue suficiente para cerrar la mayoría y sellar el rechazo al recurso.
El juez Mariano Borinsky construyó la postura opuesta y quedó en minoría. Para él, la situación de Kirchner justificaba un tratamiento distinto, y su voto propuso expresamente "hacer lugar al recurso de casación interpuesto por la defensa particular de Cristina Kirchner". La diferencia no era menor: Borinsky sostuvo que debía eliminarse la tobillera electrónica, levantarse las restricciones para recibir visitas y suprimirse las limitaciones horarias para el uso de la terraza.
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En el esquema que propuso el magistrado disidente, solo subsistiría una obligación: no alterar la tranquilidad del vecindario. Esa condición de convivencia quedaría intacta; todo lo demás, según su criterio, debía caer. Pero su postura no encontró respaldo y quedó como voto singular frente a una mayoría consolidada.
La resolución llega en el marco del cumplimiento de la pena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos que el TOF 2 le impuso a Kirchner en la causa Vialidad. La prisión domiciliaria fue otorgada en atención a su condición de ex mandataria y a las normas que regulan ese régimen para personas en su situación procesal y de salud. La defensa recurrió a Casación argumentando que las condiciones impuestas excedían lo que ese régimen especial requiere.
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La defensa de la ex presidenta había recurrido en casación justamente para impugnar el conjunto de condiciones que, a su criterio, excedían lo que la modalidad domiciliaria exige. El argumento central era que las restricciones resultaban desproporcionadas para alguien que cumple la pena en su domicilio. El tribunal mayoritario no lo compartió: consideró que las medidas son las necesarias para que el cumplimiento sea efectivo y verificable.
La tobillera y el régimen de visitas no son detalles menores en términos prácticos. El dispositivo electrónico permite el monitoreo permanente del paradero de la condenada, mientras que las visitas bajo autorización judicial implican que cualquier persona que quiera ingresar al domicilio debe estar habilitada previamente. Ambas condiciones imponen una supervisión constante que la defensa buscaba eliminar y que la Casación decidió preservar.
Con este fallo, el esquema de control sobre el cumplimiento de la condena de Kirchner queda sin modificaciones al menos hasta que surja un nuevo planteo procesal. El rechazo por mayoría no cierra la posibilidad de futuras presentaciones de la defensa, pero sí consolida por ahora un estatus quo que el tribunal mayoritario consideró ajustado a derecho. La minoría de Borinsky deja constancia de que la cuestión no está resuelta de modo unánime en el fuero.















