
Los Globales y Bonares avanzaron 0,3%, mientras el Merval perdió 1,5%, Wall Street cerró débil y el dólar llegó a $1.510.

Los bonos argentinos volvieron a mostrar firmeza aun cuando las bolsas operaron con mayoría de bajas. Los títulos soberanos en dólares, tanto Globales como Bonares, avanzaron 0,3% en promedio. Ese movimiento permitió que el riesgo país cediera tres unidades y quedara en 421 puntos básicos, muy cerca del piso de 2026.
El dato contrastó con una rueda más adversa para las acciones. El S&P Merval cayó 1,5% y terminó en 3.121.855 puntos, afectado por la debilidad externa. La baja llegó después de un primer semestre en el que el índice porteño había acumulado una suba de 4% en pesos y 2% en dólares.


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En Wall Street tampoco hubo impulso suficiente para sostener nuevos máximos. El Dow Jones cedió un marginal 0,03%, luego de haber comenzado la jornada en terreno positivo y por encima de los 52.400 puntos. El Nasdaq, más ligado a empresas tecnológicas, retrocedió 0,7%, pese al fuerte salto de Meta, que subió 8,8%.
Los papeles argentinos que cotizan en Nueva York acompañaron el tono negativo general. Entre los ADR hubo mayoría de bajas, con Banco Supervielle entre los más golpeados al caer 4,2%. Del lado positivo, sobresalieron Globant, con un avance de 8,7%, y Mercado Libre, que ganó 2,6%.
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La mejora de los bonos tuvo un respaldo adicional por la lectura crediticia sobre la Argentina. El equipo de Research de Puente destacó la decisión de S&P de elevar la calificación soberana del país a B- desde CCC+, en línea con una mejora previa de Fitch. Según la firma, ese segundo upgrade consolida el proceso de normalización del crédito y ayuda a comprimir los spreads soberanos.
Desde Puente remarcaron que el cambio de nota puede tener consecuencias más amplias para el financiamiento. “Más allá del impacto financiero, el avance de la nota crediticia representa un cambio cualitativo al destrabar las restricciones normativas de una base más amplia de fondos de inversión internacionales”, señalaron. La referencia apunta a fondos que exigen una calificación B- de al menos dos agencias para habilitar determinados mandatos.
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El mercado de deuda quedó así separado del comportamiento de las acciones durante la rueda. Mientras los papeles locales sintieron la falta de tracción externa, los bonos mantuvieron demanda y empujaron una nueva baja del indicador de JP Morgan. El nivel de 421 puntos quedó apenas por encima del piso anual de 420 puntos, registrado el 22 de junio.
El dólar también aportó presión al cierre financiero. En el Banco Nación, el tipo de cambio subió a $1.510, en una jornada en la que la divisa volvió a consolidarse por encima de los $1.500. La suba del oficial convivió con la mejora de los bonos y con una toma de ganancias en acciones.
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El petróleo sumó otro factor de tensión para los mercados internacionales. Los precios revirtieron ganancias y terminaron con caídas superiores al 2%. El Brent para entrega en septiembre cerró en US$71,20 por barril, mientras que el WTI para agosto quedó en US$68,07.
Los inversores también siguieron las señales provenientes del foro del Banco Central Europeo en Sintra, Portugal. Allí, Kevin Warsh reafirmó su compromiso con la reducción de la inflación, en un contexto de atención sobre las próximas decisiones de tasas en Estados Unidos. La expectativa quedó puesta en cómo evalúa la autoridad monetaria norteamericana la evolución de precios y actividad.
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El movimiento selectivo dentro de las tecnológicas dejó otra señal de la jornada. Laura Torres, directora de Inversiones de IMB Capital Quants, sostuvo que “los movimientos de hoy dejaron al descubierto la enorme brecha que existe ahora mismo en el mercado”. En esa línea, remarcó que los inversores premian con mayor fuerza a algunas compañías vinculadas con inteligencia artificial, mientras castigan a otras con resultados más débiles.
La rueda cerró con un equilibrio particular para los activos argentinos. Los bonos lograron sostener ganancias, el riesgo país volvió a acercarse al mínimo del año y las acciones quedaron arrastradas por el contexto externo. El límite inmediato estará en la capacidad del mercado para sostener esa mejora crediticia si el dólar mantiene su avance y Wall Street no recupera impulso.
Fuente: Infobae















