
Un informe de IARAF ubicó la carga formal cerca del 50% del ingreso total y mostró que los hogares de menor ingreso soportan más peso relativo.

Un hogar asalariado argentino necesita entre 172 y 182 días de trabajo para cubrir la carga tributaria formal de 2026. La equivalencia lleva el Día de la Independencia Tributaria a una franja que va del 21 de junio al 1 de julio, según el nivel de ingreso y patrimonio. El dato traduce impuestos sobre salario, consumo, ahorro y patrimonio en una fecha concreta del calendario laboral. El cálculo surge del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, que tomó cuatro perfiles de familias asalariadas formales.
La medición no se limita a mirar cuánto recauda el Estado. IARAF distingue la presión tributaria efectiva de la carga tributaria formal, que estima lo que debería afrontar un contribuyente que cumple la normativa. El informe toma impuestos directos e indirectos y asume que toda esa carga recae económicamente sobre la familia asalariada. Esa definición resulta central para entender por qué la cifra final se acerca al 50% del ingreso total.


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El estudio parte de una familia tipo de cuatro integrantes, compuesta por un matrimonio y dos hijos. En todos los casos, el ingreso lo aporta una sola persona asalariada del sector formal. Los salarios brutos mensuales considerados van de $2.058.400 a $9.428.000, siempre con SAC proporcional incluido. Entre esos extremos, IARAF modeló también ingresos de $4.488.025 y $6.573.600.
La primera lectura fuerte aparece cuando se comparan los cuatro perfiles. El caso de menor ingreso soporta una carga de 49,2% del ingreso total, por encima del segundo y del tercero. El segundo caso queda en 47,2% y el tercero en 47,7%, pese a partir de salarios más altos. El cuarto perfil, con el mayor ingreso, alcanza la carga más elevada, con 49,9%.
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La explicación principal aparece en el consumo. El hogar de menor ingreso consume el 100% de su ingreso disponible, mientras los demás perfiles destinan al consumo 88%, 85% y 81%, respectivamente. Esa diferencia reduce el peso relativo de los impuestos indirectos en los hogares de mayores ingresos. En el primer caso, los tributos indirectos al consumo equivalen al 15,6% del ingreso total, contra 11,8% en el cuarto caso.
Los impuestos al trabajo son el componente de mayor peso en todos los perfiles. Sin embargo, su incidencia baja a medida que aumenta el ingreso: pasa de 33% en el primer caso a 25,6% en el cuarto. Ganancias no impacta en los dos primeros perfiles y aparece recién en los dos ingresos más altos. En el caso 3 representa 4,7% del ingreso total y en el caso 4 sube a 10,4%.
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El patrimonio agrega otra capa al cálculo. IARAF supone que el primer perfil alquila y no tiene auto, mientras el cuarto vive en barrio privado y posee dos vehículos. Ninguno de los casos queda gravado por Bienes Personales, según el informe. Aun así, los impuestos patrimoniales pasan de 0,6% del ingreso total en el primer caso a 2% en el cuarto.
El reparto entre niveles de gobierno también modifica la lectura. En el caso 1, Nación origina el 42,26% de la carga formal sobre el ingreso total, seguida por provincias con 4,85% y municipios con 2,07%. Pero, luego de la coparticipación, Nación recibe 38%, provincias 7,3% y municipios 3,8%. La participación nacional cae cuando sube el ingreso, por el menor peso relativo de aportes y contribuciones y la mayor incidencia de Ganancias.
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La comparación con la presión tributaria efectiva ayuda a separar dos planos. Esa medición observa la recaudación sobre el PBI, pero no cuánto debería pagar una familia formal según la normativa. IARAF proyectó para 2026 una presión efectiva de 26,7% del PBI, por debajo del 27,6% de 2025. Como antecedente reciente, ARCA informó en junio de 2025 una suba interanual de recaudación de 43,3%, impulsada principalmente por Derechos de Exportación, lo que muestra que la recaudación puede moverse por factores distintos al peso directo sobre los hogares asalariados.
El informe también aclara un límite metodológico. La medición calcula carga tributaria bruta, no carga neta. Eso significa que cuantifica la detracción de recursos por impuestos, sin medir cómo vuelve ese dinero mediante gasto público, servicios o transferencias. La nota económica del cálculo, por lo tanto, está puesta en el ingreso familiar antes de cualquier contraprestación estatal.
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Frente a 2025, los cambios son acotados. Los casos 1, 2 y 3 reducen 0,1 puntos porcentuales su carga, mientras el cuarto se mantiene sin variaciones. IARAF atribuye esa baja a la menor carga nacional indirecta sobre el consumo, aunque en el caso de mayor ingreso esa reducción queda compensada por tributos patrimoniales provinciales y municipales. En fechas, solo cambian el caso 2, que pasa del 22 al 21 de junio, y el caso 3, que baja del 24 al 23 de junio.
La traducción final del informe baja el cálculo a una unidad cotidiana: la hora de trabajo. Según IARAF, una persona del caso 3 destina 28 minutos y 38 segundos de cada hora laboral a cubrir tributos, mientras una del caso 4 necesita 29 minutos y 55 segundos. El gráfico general ubica al caso 1 en 29 minutos y 31 segundos, y al caso 2 en 28 minutos y 18 segundos. En 2026, la carga más alta del modelo llega al 1 de julio y roza la mitad de cada hora trabajada.


















