
El predio demolido tendrá un polo gastronómico, una feria de emprendedores, espacios recreativos, playón deportivo, baños públicos y un sector de seguridad.

El predio de La Calera, en Trelew, dejó de ser solo un problema de abandono para pasar a convertirse en una obra proyectada con uso comunitario, control urbano y actividad económica. La Provincia presentó una propuesta para transformar ese espacio en un polo gastronómico y productivo, con sectores deportivos, recreativos y de esparcimiento. La intervención llega después de la demolición de estructuras que representaban un riesgo para quienes viven cerca del lugar.
La iniciativa apunta a cambiar la relación entre el barrio Corradi y un terreno que durante años concentró reclamos por inseguridad. El Gobierno del Chubut prevé recuperar el área con una feria gastronómica, puestos para emprendedores, baños públicos accesibles y espacios destinados a familias, niños, personas mayores y deportistas. La obra, una vez licitada, tendrá un plazo de ejecución de un año.


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La presentación se realizó ante vecinos del sector, con la participación del secretario de Infraestructura, Energía y Planificación, Hernán Tórtola, y el intendente de Trelew, Gerardo Merino. La propuesta busca devolverle al predio una función social, luego de un proceso que incluyó gestiones legales por tratarse de un espacio privado. La intervención provincial también contempla criterios de monitoreo, vigilancia y ordenamiento del uso público.
Tórtola vinculó la recuperación del predio con una demanda acumulada en el barrio y en sectores cercanos. “No solamente beneficiará a los vecinos del barrio Corradi, sino también a los de los sectores aledaños”, expresó durante la presentación. El funcionario remarcó que el lugar tuvo actividad productiva en el pasado, pero el deterioro lo convirtió en un punto problemático para la convivencia cotidiana.

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El Gobierno provincial combinó en la propuesta tres respuestas a una misma situación: uso social, presencia estatal y actividad económica local. El proyecto incluye una subcomisaría o foco de seguridad ubicado en el sector más alto, un playón deportivo en la parte baja y áreas de juegos infantiles. También incorpora un circuito de salud, puntos de hidratación, espacios de descanso y sectores pensados para la recreación.
La arquitecta Silvana Carretoni, a cargo del proyecto, explicó que la organización del predio responde a una distribución funcional. “El proyecto está organizado en tres grandes sectores: por un lado, el vinculado a la seguridad, con una subcomisaría ubicada en el sector más alto; en la parte baja se construirá un playón deportivo y un sector de juegos infantiles seguro”, detalló. Esa definición ubica la seguridad como parte del diseño urbano, no solo como una respuesta policial posterior.
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El área productiva aparece como otro componente central de la propuesta. La planificación prevé una feria y un circuito gastronómico, con infraestructura destinada al funcionamiento de puestos y a la comodidad de los visitantes. “Otro de los sectores contará con baños públicos, una feria y un circuito gastronómico”, indicó Carretoni al describir el esquema general del futuro espacio.
La mirada vecinal incorporó un dato sensible sobre el impacto de la demolición. La presidenta de la Asociación Vecinal del barrio Corradi, Camila Sepúlveda, afirmó que el cambio ya se sintió en la zona. “La problemática central en la zona de La Calera era la inseguridad. Siempre teníamos que llamar a la Policía, pero desde que fue demolida, nunca más tuvimos que volver a alertar”, sostuvo.
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Sepúlveda también remarcó que los vecinos esperaban una intervención desde hacía muchos años. “Es un gran avance y algo que esperábamos como vecinos desde hace muchos años”, señaló al evaluar la presentación del proyecto. Para la vecinalista, la propuesta resulta positiva porque incorpora espacios para niños y personas mayores en un sector que antes generaba situaciones angustiantes.
Tórtola explicó que la intervención requirió una instancia legal previa por la condición privada del predio. “Desde la Provincia hicimos un trabajo legal extenso, porque hablamos de un lugar privado. Incluso conversamos con los herederos de la calera abandonada y finalmente coordinamos el trabajo que hoy llevamos adelante de manera ordenada, sin inconvenientes para los vecinos”, afirmó. Esa gestión permitió avanzar con la demolición y abrir la etapa de planificación de la obra.
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El proyecto se apoya en tres líneas de intervención, aunque el resultado busca un uso integrado del predio. La seguridad se plantea como respuesta a una demanda barrial, el sector recreativo como espacio de convivencia y el polo gastronómico como herramienta para impulsar la economía social. La incorporación de baños accesibles también apunta a garantizar condiciones de funcionamiento para emprendedores, visitantes y familias.
La recuperación de La Calera todavía depende de la licitación y del inicio formal de la obra. El plan oficial ya definió qué usos tendrá el predio, cómo se distribuirán los sectores y qué demanda vecinal busca responder. El punto pendiente será convertir esa propuesta en infraestructura concreta dentro del plazo previsto de ejecución.


















