
El robo que mantuvo cautivo a un pueblo y marcó una época en la historia criminal de Chubut
Mi Archivo05/07/2026
Sergio BustosLa madrugada del 18 de mayo de 2005 todavía permanece en la memoria de muchos habitantes de El Maitén. Lo que comenzó como una noche más en la localidad cordillerana terminó convirtiéndose en uno de los episodios policiales más resonantes de la historia reciente de Chubut, con una banda que planificó durante meses un robo que combinó inteligencia previa, toma de rehenes y una fuga que parecía perfecta.

Los delincuentes no eligieron el banco como primer objetivo. Antes de ingresar a la sucursal del Banco del Chubut, irrumpieron en las viviendas del gerente y del tesorero. Allí comenzó una operación que dejó en evidencia el nivel de información que manejaban sobre las víctimas, sus familias y sus rutinas cotidianas.
Durante horas mantuvieron cautivos a los integrantes de ambos grupos familiares. Entre las víctimas había menores de edad, mujeres embarazadas y personas mayores. Los delincuentes actuaron con extrema violencia, utilizando armas de fuego, amenazas permanentes y agresiones físicas para evitar cualquier intento de resistencia.


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Uno de los hechos que más impacto generó durante la investigación fue la agresión sufrida por una mujer de 73 años. Según reconstruyó posteriormente la Justicia, la víctima sufrió la fractura de un dedo cuando intentó quitarle la capucha a uno de los asaltantes para identificarlo.
Con las familias reducidas, los delincuentes aguardaron la llegada de la mañana. Recién entonces obligaron al gerente y al tesorero a dirigirse a la sucursal bancaria para abrir las puertas y entregar el dinero disponible en las cajas.
El operativo se desarrolló con una precisión que sorprendió incluso a los investigadores. Los asaltantes lograron apoderarse de 356.300 pesos y 13.100 dólares antes de emprender la fuga. Para una pequeña localidad como El Maitén, el golpe resultó inédito por su magnitud y por la metodología empleada.
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La investigación avanzó con rapidez. Un llamado anónimo aportó datos decisivos para orientar la búsqueda y las pericias posteriores permitieron identificar rastros genéticos en colillas de cigarrillos abandonadas por los sospechosos. Las pruebas terminaron siendo determinantes para reconstruir el recorrido de la banda.
Entre los integrantes identificados apareció Juan Antonio Bonnefoi, quien incluso habría utilizado una máscara del Hombre Araña durante el asalto. Su participación quedó acreditada durante el proceso judicial que se desarrolló en Esquel y concluyó con condenas para varios de los involucrados.
En junio de 2007, la Justicia condenó a Bonnefoi a 16 años de prisión por robo agravado por el uso de armas y privación ilegal de la libertad agravada. También recibieron penas otros miembros de la organización, mientras que el presunto líder de la banda permaneció prófugo en Chile durante varios años antes de ser recapturado.
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El caso se convirtió rápidamente en un símbolo de la delincuencia organizada en la Patagonia. No sólo por el dinero robado, sino por la planificación previa, la violencia ejercida sobre las víctimas y la capacidad de la banda para ejecutar un golpe que parecía extraído de una película.
Dos décadas después, el nombre de Bonnefoi volvió a ocupar titulares. Esta vez no por el robo que conmocionó a El Maitén, sino por una investigación mucho más grave desarrollada en Bariloche. El hombre fue detenido como sospechoso del homicidio del empresario Elías Miguel durante una violenta entradera ocurrida en mayo de este año.
Según la investigación rionegrina, una tobillera electrónica que portaba por una condena anterior lo ubicó en la escena del crimen. La detención reavivó inevitablemente el recuerdo de aquel histórico asalto de 2005 y volvió a poner en discusión el recorrido judicial de algunos delincuentes reincidentes.
Sin embargo, para muchos habitantes de El Maitén, el episodio que quedó grabado para siempre continúa siendo aquel robo comando que paralizó al pueblo durante una noche entera y que transformó a una tranquila localidad cordillerana en el escenario de uno de los hechos policiales más impactantes de la historia de Chubut.





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