Un documento secreto de EE.UU. ya hablaba hace 45 años del uranio argentino y el poder nuclear

Mi Archivo31/05/2026Sergio BustosSergio Bustos

El renovado interés mundial por el uranio y la energía nuclear volvió a poner a la Argentina bajo la mirada internacional. Pero documentos secretos desclasificados por Estados Unidos revelan que ese seguimiento no es nuevo: ya en 1979 Washington analizaba el potencial estratégico del país en materia nuclear, minera y tecnológica.

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Los informes, elaborados durante el gobierno de Jimmy Carter y recientemente desclasificados, muestran cómo Estados Unidos observaba con atención las reservas de uranio argentinas, el desarrollo de reactores nucleares y la posibilidad de que el país se transformara en un actor relevante dentro del negocio energético global.

En aquellos años el contexto internacional estaba atravesado por otra gran crisis energética. La revolución iraní había alterado el mercado petrolero y empujado a Estados Unidos a buscar fuentes alternativas de energía. Allí apareció el interés por el uranio argentino y por minerales estratégicos que hoy vuelven al centro de la escena.


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Uno de los documentos asegura que Argentina era un país “enormemente subexplorado” respecto de sus depósitos de uranio. El informe comparaba la exploración local con países como Australia y Estados Unidos y advertía que un aumento de inversiones podía derivar en descubrimientos “de tamaño espectacular”.

El texto incluso planteaba que la Argentina debía abrirse a inversiones extranjeras para aprovechar plenamente ese potencial. “Sin renunciar a su soberanía ni dejar sus reservas desprotegidas, Argentina debe abrir el juego para potenciar al máximo sus recursos de uranio”, sostenía el documento reservado.

Los informes se apoyaban en datos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y analizaban el crecimiento proyectado de la energía nuclear argentina. En ese momento funcionaba Atucha I, avanzaba Embalse y se proyectaban otras centrales nucleares.


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Washington consideraba que el país podía convertirse en una “potencia nuclear de pleno derecho” gracias a sus recursos minerales, su capacidad tecnológica y la formación de profesionales especializados.

Ese potencial todavía sigue vigente. Mendoza, Chubut y la Patagonia aparecen nuevamente como regiones estratégicas por sus reservas de uranio. Empresas canadienses y norteamericanas retomaron proyectos de exploración y crecieron los movimientos alrededor de yacimientos históricos como Sierra Pintada.

El contexto internacional volvió a modificar el escenario energético. La guerra en Ucrania, la tensión en Medio Oriente y la necesidad de fuentes estables de energía impulsaron otra vez a la industria nuclear después de décadas de retroceso tras Chernobyl y Fukushima.


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En paralelo, Argentina mantiene capacidades tecnológicas consideradas valiosas a nivel mundial. Entre ellas aparecen el desarrollo de reactores modulares como el CAREM y el ACR-300 de INVAP, además de componentes industriales fabricados por IMPSA.

La tecnología nuclear argentina también despertó interés en empresas estadounidenses. Según detalla el informe, uno de los puntos más atractivos es la licencia ASME III que posee IMPSA para fabricar componentes destinados a reactores nucleares.

La situación de Sierra Pintada vuelve además a quedar en el centro del debate. El histórico yacimiento de San Rafael produjo uranio hasta los años 70, pero quedó atravesado por conflictos ambientales debido a pasivos contaminantes que aún siguen sin remediación completa.


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El proyecto para reactivar la producción quedó condicionado tanto por cuestiones judiciales como por la ley 7722 de Mendoza, que limita el uso de sustancias químicas necesarias para distintos procesos mineros.

Mientras tanto, el Gobierno nacional también recibió propuestas privadas para terminar la planta de Dioxitek en Formosa, destinada a producir combustible nuclear. Allí aparece otro interés creciente: la posibilidad de exportar productos derivados del uranio y participar en mercados internacionales de combustible nuclear.

Los documentos desclasificados muestran además que Estados Unidos ya analizaba hace décadas otros minerales estratégicos presentes en Argentina, como el torio, considerado una posible fuente energética del futuro por su potencial para reactores más seguros y menos contaminantes.

Lo que en los años 70 aparecía como una proyección geopolítica hoy vuelve a ganar actualidad. El uranio, la energía nuclear y los minerales críticos regresaron al centro de la disputa global y Argentina vuelve a aparecer como un país con recursos y capacidades estratégicas.

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