
Negó ser padre de sus hijos, el ADN lo contradijo y deberá pagar $55 millones
Actualidad06/07/2026
REDACCIÓNLa Justicia rechazó la demanda de impugnación de paternidad y ordenó indemnizar a la madre y a los dos adolescentes por daño moral.

Un hombre que intentó negar judicialmente la paternidad de sus dos hijos terminó condenado a pagar una indemnización de $55 millones. La demanda había sido presentada contra su expareja, luego de poner en duda que los adolescentes fueran biológicamente hijos suyos. Sin embargo, un análisis de ADN confirmó el vínculo y dejó sin sustento el reclamo inicial.
El caso fue analizado por la Justicia de La Plata y llegó a la Cámara de Apelaciones después de una primera resolución favorable a la madre. Los jueces entendieron que la acción judicial afectó derechos fundamentales de la mujer y de los dos adolescentes. La sentencia hizo foco en el daño causado sobre la identidad, el honor, la dignidad y la estabilidad emocional del grupo familiar.


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La causa comenzó en noviembre de 2019, cuando el hombre inició un juicio para impugnar la filiación de los hijos que él mismo había reconocido. Durante años había convivido con ellos y mantuvo una relación de casi dos décadas con la madre. Esa historia familiar fue valorada por los tribunales al momento de analizar si existían motivos razonables para abrir una demanda de semejante impacto.
El punto que terminó de definir el expediente fue el resultado del estudio genético. En 2022, los análisis de ADN confirmaron que el demandante era el padre biológico de ambos adolescentes. Con ese resultado, la impugnación de paternidad fue rechazada y el proceso abrió luego un nuevo reclamo por los daños producidos.
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La madre promovió una acción civil para obtener una reparación económica. El planteo fue aceptado en primera instancia y luego ratificado por la Cámara de Apelaciones de La Plata. Para la Justicia, el proceso no fue inocuo, porque obligó a los hijos a atravesar una instancia judicial que puso en duda una identidad familiar finalmente confirmada por la prueba científica.
Durante el juicio, la magistrada de primera instancia evaluó si el hombre tenía una duda objetiva y fundada sobre la paternidad. La conclusión fue que no logró acreditar elementos suficientes para justificar el reclamo. Sus sospechas se apoyaban en comentarios de terceros y en presuntas infidelidades de la madre, pero esas afirmaciones no fueron demostradas con pruebas.
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El fallo también tomó en cuenta que el hombre había reconocido voluntariamente a los dos hijos. Además, había compartido con ellos una vida familiar durante muchos años. Para los jueces, esas circunstancias mostraban que conocía y aceptaba su rol paterno antes de recurrir a la vía judicial.
La Justicia consideró que la demanda afectó directamente el honor de la madre. El planteo implicaba poner bajo sospecha su fidelidad y sugerir que había ocultado la verdadera identidad biológica de sus hijos. Por ese daño, la indemnización fijada para ella fue de $15 millones.
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En el caso de los adolescentes, el tribunal asignó una reparación mayor por el impacto emocional del proceso. Cada uno recibirá $20 millones, por lo que el monto total asciende a $55 millones. Los jueces valoraron el sufrimiento provocado por el juicio y las consecuencias sobre el vínculo con su padre.
La sentencia también revisó la situación personal que atravesaron los hijos durante el conflicto. Según quedó acreditado en la causa, uno de ellos abandonó actividades deportivas y dejó de estudiar para colaborar económicamente con su familia. El otro presentó ataques de pánico, angustia y aislamiento social, por lo que necesitó tratamiento psicológico.
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En materia de daño psicológico, el tribunal no tuvo por probado un trastorno incapacitante permanente. Aun así, aceptó el criterio del perito interviniente y ordenó cubrir sumas destinadas a tratamientos terapéuticos para la madre y los dos adolescentes. Esa reparación se sumó al reconocimiento por daño moral derivado del proceso judicial.
El fallo deja una consecuencia concreta para el demandante, que deberá afrontar el pago millonario luego de haber negado una paternidad confirmada por ADN. La causa también marca el límite entre el derecho a reclamar ante la Justicia y el daño que puede provocar una acusación sin respaldo suficiente. Para la familia, la sentencia reconoce el impacto de un proceso que puso en duda vínculos, identidad y dignidad durante años.

















