
Un estudio europeo examinó a personas que dicen percibir The Hum y plantea que muchos casos podrían vincularse con tinnitus de baja frecuencia.

Para quienes lo perciben, el sonido suele aparecer cuando todo alrededor queda en silencio. Es un zumbido grave, constante, difícil de ubicar y muchas veces imposible de compartir con otros. La experiencia se vuelve más desconcertante porque familiares, vecinos o acompañantes aseguran no escuchar nada.
El fenómeno se conoce como The Hum, una expresión que refiere a un ruido bajo, persistente y sin origen claro. Las personas afectadas lo describen como un murmullo, una vibración o un retumbar de baja frecuencia. En algunos casos apenas queda como una molestia de fondo, pero en otros altera el descanso y aumenta el estrés.


La ciencia empezó a revisar el fenómeno con una pregunta distinta. Durante años, muchas hipótesis buscaron el sonido afuera: fábricas, ventiladores, tráfico, líneas eléctricas, aerogeneradores, viento u oleaje. Un nuevo trabajo impulsado desde la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y el Centro Alemán de Vértigo y Trastornos del Equilibriopuso el foco en quienes dicen escucharlo.
El equipo dirigido por Markus Drexl estudió a 28 voluntarios en Alemania, con una edad media de 53,5 años. Entre quienes pudieron asociar el zumbido con una frecuencia concreta, el promedio rondó los 50 hercios, un registro parecido al sonido que puede producir una línea eléctrica. Esa coincidencia resulta llamativa, aunque no alcanza por sí sola para demostrar que exista una fuente externa.
Los investigadores analizaron primero si los participantes tenían una sensibilidad auditiva fuera de lo común para detectar sonidos graves. Los resultados no sostuvieron con fuerza esa idea, ya que solo dos personas mostraron una capacidad auditiva excepcional. Luego revisaron otra posibilidad: que el propio oído interno generara pequeños sonidos naturales, conocidos como emisiones otoacústicas.
OTRAS NOTICIAS:
Esa segunda pista tampoco encajó del todo con los relatos. Las emisiones detectadas se ubicaron entre 861 y 4.637 hercios, muy lejos de los cerca de 50 hercios que describían los participantes. Ante ese desajuste, el equipo planteó una explicación alternativa para muchos casos: una forma de tinnitus de baja frecuencia.
Drexl resumió esa hipótesis con una frase central del estudio: “Sugerimos que el tinnitus subjetivo en el rango de bajas frecuencias suele ser la causa de la percepción de pulsaciones de sonido de baja frecuencia”. La idea apunta a un sonido fantasma producido por el propio sistema auditivo, sin una fuente externa identificable. A diferencia del tinnitus más común, que suele percibirse como un pitido agudo, esta variante se presenta como un zumbido grave que muchos interpretan como algo que viene del ambiente.
El trabajo no elimina otras explicaciones posibles. Algunas personas podrían percibir sonidos reales de baja frecuencia, difíciles de ubicar y medir por la longitud de sus ondas. La investigación tampoco desconoce la experiencia de los afectados, porque aunque el origen estuviera dentro del sistema auditivo, las consecuencias pueden sentirse de manera concreta y cotidiana.
Los datos reunidos muestran que el fenómeno no es menor para quienes lo padecen. Se estima que entre el 2 % y el 4 % de la población afirma percibir este zumbido. Entre los participantes del estudio, el 86 % describió la experiencia como estresante y el 68 % dijo que sus familiares no podían escuchar el mismo sonido.
OTRAS NOTICIAS:
El fenómeno registra antecedentes desde mediados de los años setenta, cuando vecinos de Bristol, en Reino Unido, comenzaron a reportar un sonido sin origen aparente. Luego aparecieron casos en ciudades costeras británicas, en Taosy Kokomo, en Estados Unidos, y más tarde en Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y distintas urbes europeas. En 2012, el profesor canadiense Glen MacPherson, que dijo experimentar el fenómeno, creó la World Hum Map and Database para reunir testimonios de distintos países.
El estudio publicado en PLOS One reconoce limitaciones, como el tamaño reducido de la muestra, el uso de equipos domésticos y el perfil de los voluntarios. Aun así, abre una vía de trabajo para investigar un tipo de tinnitus poco explorado. Si esa pista se confirma, quienes conviven con The Hum podrían acceder a estrategias de tratamiento más específicas y a una explicación menos incierta sobre un ruido que, para ellos, resulta completamente real.














