
Advierten que un 90% de niños sufren pérdida auditiva por quimioterapia
Actualidad17/07/2026
REDACCIÓNMientras los tratamientos oncológicos para niños y adultos avanzan, un efecto colateral poco explorado impacta en el oído interno y no tiene regresión.

Hasta el 90% de los niños pequeños tratados con altas dosis de quimioterapia podría sufrir déficits auditivos moderados a severos, una consecuencia poco visibilizada de los tratamientos oncológicos. Este daño permanente en la audición, que afecta a una cuarta parte de los chicos de forma grave, no se cura con el tiempo ni desaparece al finalizar el protocolo. El problema cobra especial relevancia al considerar que las células sensoriales del oído interno no se regeneran, haciendo irreversible la pérdida.
Los fármacos cisplatino y carboplatino, derivados del platino, son utilizados masivamente para combatir tumores de pulmón, vejiga, testículo y muchos cánceres infantiles. Estos componentes tienen una baja capacidad de eliminarse del organismo, acumulándose en el oído interno. Allí, provocan inflamación y destruyen las células sensoriales encargadas de captar el sonido, generando la pérdida auditiva.


OTRAS NOTICIAS:
La mayoría de los pacientes no se somete a estudios de audición ni antes, ni durante, ni después de la quimioterapia, según lo remarcó el doctor Fernando Diamante. El otorrinolaringólogo argentino señaló que este vacío en el monitoreo hace que el daño se detecte de manera tardía. Para el especialista, el objetivo primordial debe ser evitar la pérdida auditiva desde el primer día de tratamiento, sin comprometer la eficacia contra el tumor.
Distintos estudios científicos evidencian la magnitud de esta problemática, sobre todo en la población infantil. Cerca de la mitad de los niños tratados con esquemas basados en cisplatino desarrolla algún grado de pérdida auditiva permanente. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) elevó esa cifra a hasta el 75% de los casos.
OTRAS NOTICIAS:
La radioterapia añade un factor de riesgo adicional, pudiendo afectar cualquier segmento del sistema auditivo. Su ototoxicidad suele manifestarse cuando la dosis en la cóclea excede los 32 Gy, siempre y cuando se aplique de manera independiente a la quimioterapia. El doctor Diamante explicó que «esta estructura, enroscada como un caracol dentro del oído interno, es la encargada de transformar las vibraciones sonoras en señales que el cerebro puede interpretar».
En Argentina, hospitales pediátricos de alta complejidad como el Garrahan ya cuentan con equipos especializados para el monitoreo, diagnóstico y abordaje temprano de esta condición. La premisa es simple: una detección precoz del deterioro permite un mayor margen para adaptar el tratamiento oncológico. Así se logra proteger la audición que aún permanece en el paciente.
OTRAS NOTICIAS:
El aumento de las dosis acumuladas de quimioterapia, o su combinación con otros factores ototóxicos, como la irradiación previa, puede agravar el cuadro. Esto lleva a una pérdida progresiva de células ciliadas en la cóclea, comprometiendo la percepción del habla. El doctor Diamante advirtió que «con el aumento de las dosis acumuladas de quimioterapia, o cuando se combinan con otros factores ototóxicos como la irradiación previa, la pérdida de células ciliadas puede avanzar en la cóclea e involucrar la percepción del habla».
Los especialistas concuerdan en que el desafío no radica en elegir entre curar el cáncer o preservar la audición. Ambas prioridades pueden coexistir si el control auditivo se incorpora como una rutina desde la fase de diagnóstico del paciente. La integración de estos controles es fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes atraviesan tratamientos oncológicos.
OTRAS NOTICIAS:
A pesar de los avances, subsiste un importante camino por recorrer en el sistema sanitario y en la sociedad en general. El experto Fernando Diamante remarcó la necesidad de capacitar a los equipos de salud y de informar a las familias sobre los riesgos para el desarrollo del chico. La difusión del rol de la audiología dentro de la atención oncológica sigue siendo una tarea pendiente crucial.
















