
Sin turno en la radio: Cuatro de cada diez madrynenses están en riesgo por falta de vitamina D
Enfoques20/07/2026
REDACCIÓNLa endocrinóloga Ana Muglia explicó en #LA17 por qué la Patagonia concentra déficit, cuándo medirlo y cómo será la jornada gratuita del 26 de agosto.

El 40% de la población de Puerto Madryn integra un grupo de riesgo por insuficiencia de vitamina D, de acuerdo con un relevamiento local elaborado con determinaciones de los últimos cinco años. El resultado será presentado durante una actividad científica prevista para agosto en la ciudad. La cifra expone una condición sanitaria ligada directamente con la ubicación geográfica y los hábitos cotidianos de la región.
La endocrinóloga Ana Muglia brindó los detalles en una entrevista con el programa modo 17 por #LA17, dentro del espacio Consulta sin Turno. La especialista explicó que la población patagónica recibe menos radiación útil para producir vitamina D y afronta mayores dificultades para exponerse al sol. “Nosotros tenemos una población en riesgo que es el 40% de nuestra población”, precisó al referirse específicamente a Puerto Madryn.


La distancia respecto de los trópicos condiciona la producción natural de esta vitamina, especialmente durante los meses fríos. A eso se suman el viento, las bajas temperaturas y la necesidad de permanecer con gran parte del cuerpo cubierta incluso en jornadas soleadas. “Durante los meses de invierno, nuestro sol no alcanza a armar suficiente cantidad de vitamina D”, explicó Muglia.
El verano tampoco resuelve por completo la dificultad. Para producir vitamina D mediante la piel se necesita una exposición en horarios de alta radiación, algo que entra en conflicto con las recomendaciones destinadas a prevenir lesiones solares. La médica indicó que deberían exponerse al menos los brazos durante aproximadamente media hora, una práctica difícil de aconsejar sin contemplar los riesgos dermatológicos.
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El protector solar introduce otra limitación en ese proceso. “A partir del factor 8 no tenemos vitamina D”, señaló la especialista, y aclaró que los factores 30, 50 o superiores bloquean prácticamente toda la formación cutánea. Esa protección sigue siendo necesaria frente al daño solar, por lo que la suplementación aparece como una alternativa más segura para alcanzar niveles adecuados.
La falta severa puede afectar huesos y músculos desde edades tempranas. En los niños, valores muy bajos pueden causar raquitismo, una enfermedad que provoca deformaciones óseas; en los adultos, puede producir osteomalacia y elevar el riesgo de osteoporosis. También pueden aparecer dolor muscular, pérdida de fuerza y menor potencia física cuando la insuficiencia alcanza niveles importantes.
La vitamina D cumple además funciones que exceden la salud ósea. Muglia mencionó su acción antioxidante, su participación en la prevención de algunas enfermedades infecciosas y su relación con procesos vinculados con la anemia. Durante la pandemia se observó una asociación entre valores bajos y formas más graves de enfermedades respiratorias, lo que incrementó el interés médico por su medición.
La alimentación ofrece pocas posibilidades de compensar el déficit en la población local. Productos como el aceite de hígado de bacalao contienen vitamina D, pero no forman parte habitual de la dieta patagónica. Por esa razón, la profesional sostuvo que las gotas, cápsulas u otras presentaciones pueden resultar necesarias, siempre con una dosis adaptada a cada paciente.
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El análisis en sangre tampoco forma parte automáticamente de todos los controles médicos. “No es parte del chequeo regular”, aclaró Muglia, aunque recomendó consultar si corresponde incorporarlo según las condiciones personales. Los adultos mayores, las personas con celiaquía, obesidad u otros problemas de absorción requieren una evaluación más precisa para determinar si la cantidad indicada resulta suficiente.

La especialista advirtió que la dosis general no siempre responde a las necesidades individuales. Aunque una referencia habitual para adultos puede ubicarse en mil unidades diarias, esa cantidad podría resultar baja para determinados pacientes. “Lo ideal es poder hacer la consulta con el médico para que nos recomiende la dosis”, remarcó, al descartar la automedicación basada en búsquedas de internet.
El costo de los análisis también condiciona la posibilidad de conocer el nivel exacto. Muglia explicó que, ante la dificultad para realizar la medición, en algunos casos se aplican tratamientos empíricos basados en recomendaciones internacionales. Sin embargo, esas guías necesitan ajustes porque muchas no fueron diseñadas para poblaciones que viven en el extremo sur del continente.
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La suplementación puede sostenerse durante períodos prolongados debido a que la condición geográfica no desaparece. Ante una consulta sobre si el tratamiento debía continuar aun después de normalizar los valores, la médica respondió: “Sí, claro, para toda la vida. ¿Por qué? Porque el déficit es permanente en nuestra zona”. La indicación debe revisarse de manera individual, pero no funciona como un tratamiento breve comparable con el uso de medicamentos frente a una infección.
El tema formará parte de las actividades de endocrinología previstas para el 26 de agosto en Puerto Madryn. Profesionales de la salud participarán de una jornada de precongreso en el Ecocentro, con contenidos sobre diabetes, vitamina D y endocrinología ginecológica. Ese mismo día, a las 19, el Club Madryn recibirá talleres gratuitos y abiertos a la comunidad sobre alimentación, actividad física, tratamientos, tiroides, cortisol y enfermedades crónicas.
La propuesta incluirá mesas de consultas con especialistas y experiencias personales, entre ellas la participación de una nutricionista con diabetes tipo 1. El estudio sobre la insuficiencia de vitamina D en Puerto Madryn también será presentado ante profesionales durante el encuentro. El dato pendiente será determinar cómo convertir ese 40% de población en riesgo en controles, indicaciones médicas y seguimiento sostenido, sin exponer a los pacientes a una automedicación innecesaria.














