
"Sicarios cibernéticos, con bajo costo, pueden generar un daño en toda la cadena comercial" de la pesca
Chubut27/07/2026
REDACCIÓNLos teléfonos personales en cubierta abren accesos no deseados a los sistemas operativos de la flota e interfieren con la tarea laboral en alta mar.

La presencia de teléfonos celulares personales dentro de las zonas de maniobra en los buques pesqueros se transformó en un factor de interferencia en el trabajo diario. Las redes sociales reciben de forma frecuente imágenes grabadas por los propios marineros en plena faena, donde incluso se difundieron secuencias relativas al rastreo de tripulantes caídos al agua. Esta exposición constante revela fallas en el cumplimiento de los reglamentos de a bordo y abre brechas de vulnerabilidad sobre los sistemas de datos de los buques.
Las normativas vigentes impiden el uso de dispositivos móviles durante la jornada laboral en cubierta, pero la aplicación práctica de esta restricción tropieza con inercias culturales. Durante una entrevista concedida a #LA17, el secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes y Patrones de Pesca, Jorge Frías, planteó la necesidad de limitar la portación de los teléfonos en los sectores de trabajo. "Ningún tripulante debería estar en el área de pesca con un celular, los celulares no deberían usarse en horas de trabajo", argumentó la conducción del gremio al describir la dificultad que enfrentan los mandos para imponer el orden.


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El hábito de registrar imágenes y trasmitir archivos mediante conexiones satelitales convierte a los teléfonos en el eslabón más frágil de la infraestructura digital marítima. La información capturada por los operarios se envía a tierra mediante plataformas de mensajería instantánea o redes sociales, habilitando rutas de acceso no controladas. Estas maniobras habilitan la entrada de maniobras de ingeniería social como phishing o filtración de datos comerciales, afectando la seguridad patrimonial de las armadoras.
El avance tecnológico sobre la flota nacional configuró la denominada pesca 4.0, donde la operación en el mar está en lazada de forma permanente con las oficinas en tierra. Los reportes de capturas, los controles de trazabilidad con tecnología blockchain y el seguimiento satelital de la flota dependen de una red integrada. Esta arquitectura técnica enlaza los sistemas de gestión administrativa con los controles mecánicos de la embarcación, multiplicando las ventanas de exposición ante intrusiones cibernéticas.
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La conectividad que facilita el control comercial abarca también el gobierno de los barcos mediante la instrumentación electrónica de a bordo. Sensores en los motores, paneles de frío, receptores GNSS, navegadores GPS y sistemas de identificación automática funcionan interconectados bajo protocolos de transmisión continua. La eventual manipulación externa de estas herramientas por parte de terceros malintencionados compromete la estabilidad operativa de toda la cadena pesquera.
El riesgo de sabotaje digital o bloqueo informático sobre el instrumental marítimo plantea un escenario de contingencia en plena navegación. En el diálogo mantenido en #LA17, Jorge Frías advirtió sobre la amenaza que representan los ciberdelincuentes al afirmar que se trata de "sicarios cibernéticos que con bajo costo pueden generar un daño en la unidad productiva o en toda la cadena comercial". Esta clase de interferencias ya registró antecedentes a nivel global en la marina mercante mediante maniobras de secuestro virtual para exigir rescates financieros.
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Los marinos cuentan con la capacitación requerida para guiar las embarcaciones hasta la costa mediante métodos tradicionales de observación costera en caso de perder la instrumentación digital. Sin embargo, la dependencia absoluta de los sistemas electrónicos de navegación redujo la práctica de las maniobras analógicas que caracterizaron a la actividad en décadas pasadas. La disponibilidad inmediata de coordenadas exactas reemplazó las rutinas donde las lecturas de posicionamiento requirieron esperas prolongadas.
La navegación pesquera atravesó transformaciones de fondo en la última mitad de siglo con el paso de la estimación náutica al monitoreo satelital en tiempo real. En la charla realizada en #LA17, Jorge Frías apeló a su trayectoria en el mar para recordar que "los satélites de navegación tardaban seis horas en darte la posición geográfica", marcando la brecha con la inmediatez actual. Esa aceleración tecnológica obliga a actualizar los esquemas de protección operativa sobre las flotas.
El ritmo de reemplazo del equipamiento informático a bordo resulta considerablemente más acelerado que la vida útil de las estructuras de los buques. Un casco pesquero suele operar durante varias décadas, mientras que las plataformas informáticas incorporadas a la navegación requieren actualizaciones periódicas para no quedar expuestas a fallas. La falta de parches de seguridad y el uso irrestricto de tecnología personal a bordo condicionan la protección de toda la industria pesquera.














