
La arpista galesa Catrin Morris relata cómo eligió a la Patagonia para difundir su cultura
Enfoques29/07/2026
REDACCIÓNLlegó en 1996 como profesora y quedó maravillada con el Valle del Chubut. Decidió quedarse, formó una familia y se dedicó a enseñar el idioma y la música de Gales.

Para la cultura galesa, el arpa representa una atracción visceral, un instrumento cuyo sonido es considerado celestial. Catrin Morris, oriunda de Gales, comenzó a estudiar este instrumento a los 11 años en la escuela secundaria, junto con el clarinete y el piano. Su dedicación la llevó a comprar un arpa grande con pedales a los 13 años para iniciar sus estudios formales, un camino que la conectaría profundamente con sus raíces.
Su primer contacto con Argentina fue en 1996, cuando fue seleccionada para acompañar como profesora a un grupo de 18 alumnos galeses de 17 años en una expedición. Morris relató que quedó impresionada con la región y sintió el deseo de volver. Esta oportunidad se concretó en 1998, cuando regresó para trabajar como maestra de idioma galés en Puerto Madryn y Rawson, mientras vivía en Trelew.


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La decisión de radicarse definitivamente en la Patagonia no fue difícil, según contó la arpista. Aunque inicialmente pensó que sería una experiencia temporal, su vida cambió cuando fundó un coro galés y allí conoció a su futuro marido. La pareja tuvo dos hijas, nacidas en 2001 y 2003, quienes son argentinas.
Morris llegó a la provincia en el marco de un proyecto para la enseñanza del idioma galés que había comenzado en 1997. Este programa fue un acuerdo impulsado por un miembro del parlamento de Westminster que buscaba sistematizar la enseñanza del idioma, que hasta entonces dependía de voluntarios. El proyecto, que sigue vigente y cumplirá 30 años el próximo año, mantiene un fuerte vínculo con el Senado de Gales y el British Council.
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Aunque en Gales es conocida la historia sobre la inmigración en la Patagonia, Morris admitió que en ese momento no conocía los detalles sobre el barco Mimosa. Sin embargo, sabía de la existencia de comunidades galés-parlantes en el Valle del Chubut, la cordillera y Buenos Aires. Su padre, además, se interesaba por los canales de riego de la zona.
En la actualidad, Morris no se dedica a tocar el arpa de manera profesional con la misma intensidad de antes, cuando llegó a practicar hasta 10 horas diarias para preparar obras complejas. Sin embargo, su vínculo con la música sigue activo. Es asistente de dirección en el coro Vocal Femenino Sur Azul, donde a veces realiza arreglos de piano para arpa y acompaña al elenco.
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La música y la historia se entrelazaron en una presentación que realizó hace un año en la inauguración de una muestra fotográfica en el Museo Municipal de Artes Visuales. Morris describió la experiencia como “emocionante” por el ambiente y el contexto histórico de las imágenes que acompañaban su música. Durante ese evento, interpretó una obra de John Thomas, un arpista del Príncipe de Gales de hace 150 años.
Consultada sobre sus planes futuros, Morris adelantó que el coro Sur Azul tiene previsto presentarse en Puerto Madryn durante este año. El elenco, que forma parte del Instituto de Formación Docente Artística 805, es dirigido por Andrea Freire y aborda un repertorio de música contemporánea.
Al reflexionar sobre el significado del 28 de julio y el desembarco galés, Catrin Morris compartió la imagen que le viene a la mente. Lejos de ser un recuerdo de su país natal, la postal que la representa es la vista de los canales de riego en el valle, llenos de vida, vegetación y aves. Para ella, esa imagen simboliza el legado y la historia construida en la Patagonia.















