
El ingreso de más de 50 mil inmigrantes al enclave español generó una fuerte reacción europea y agudizó la tensión política para el gobierno de Pedro Sánchez.

Dinamarca solicitó formalmente a la Unión Europea que se considere la suspensión de España del espacio de libre circulación Schengen. En paralelo, Italia anunció que implementará controles aleatorios en aeropuertos y puertos para pasajeros no europeos que provengan de territorio español.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, calificó el ingreso intempestivo de jóvenes desde Marruecos como «un ataque, una violación a la integridad territorial de España». Durante la crisis migratoria se registraron las muertes de 57 personas en el enclave de Ceuta.


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Por su parte, la oposición española ha criticado la política migratoria del oficialismo. El senador de Vox, Javier Valentín Alonso Coronel, había manifestado en una sesión en junio que «España lleva años enviando un mensaje equivocado: venid a España, todo gratis, barra libre, sin miedo».
La llegada masiva de personas fue impulsada por una campaña de desinformación en redes sociales y grupos de chat. Mensajes con la palabra “Venid” y noticias falsas, como que “La Guardia Civil distribuye flotadores”, circularon entre los celulares marroquíes, atrayendo a miles de personas a la frontera.
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El Ministerio del Interior español denunció que redes de tráfico de personas malinterpretaron intencionalmente una sentencia del Tribunal Supremo. Dicho fallo judicial indicaba que las devoluciones no se aplicarían si no se cruzaban vallas, lo que fue tergiversado para afirmar que la frontera estaba abierta por mar.
En ese marco, la activista marroquí Chaimaa Boukharsa señaló que «No sería la primera vez que Marruecos utiliza a personas migrantes para extorsionar políticamente a España». La pasividad de las autoridades marroquíes durante el cruce masivo ha sido interpretada como una posible represalia política.
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Las especulaciones sobre la inacción de Marruecos apuntan a un posible malestar del rey Mohamed VI por la visita oficial de Sánchez a Argelia. Además, se menciona la simpatía que une a Marruecos con Estados Unidos e Israel, dos aliados criticados por el presidente español.
El aluvión de 50 mil inmigrantes sin papeles equivale al 70 por ciento de la población estable de Ceuta. Algunos de los migrantes llegaron preparados con trajes de neoprene y protectores herméticos para sus teléfonos móviles.
Este desborde se produjo apenas un mes después de que finalizara una regularización extraordinaria de extranjeros impulsada por Sánchez. El gobierno progresista estimaba otorgar permisos de residencia a 500 mil personas, pero las solicitudes presentadas superaron el millón.
















