
De Puerto Madryn a Corea del Sur: Felipe Ban estudiará una maestría con una beca del gobierno coreano
Enfoques04/08/2026
REDACCIÓNCon apenas 23 años, el joven egresado de Estudios Internacionales fue seleccionado para integrar el programa Global Korea Scholarship. Vivirá tres años en Seúl, donde estudiará Comercio Internacional y perfeccionará el idioma coreano con una beca integral.

A los 23 años, Felipe Ban está a punto de iniciar uno de los desafíos más importantes de su vida. Nacido y criado en Puerto Madryn, el joven fue seleccionado por el gobierno de Corea del Sur para cursar una maestría en Comercio Internacional a través de la Global Korea Scholarship (GKS), un programa que financia completamente la formación de estudiantes extranjeros.
El viaje comenzará el 24 de agosto y marcará una nueva etapa para quien ya había conocido ese país durante un intercambio universitario. Ahora regresará con un objetivo académico mucho más ambicioso: completar un año intensivo de idioma coreano y luego desarrollar durante dos años una maestría en una universidad de Seúl.


Felipe realizó sus estudios primarios en la Escuela Nº 42 del Barrio Sur y cursó la secundaria en la FAPE. También destacó la formación recibida en el Instituto Leif, donde estudió inglés. "Aprender el idioma fue una herramienta fundamental para todo lo que vino después", recordó durante la entrevista, al reconocer que en su infancia incluso se resistía a asistir a las clases.
Su recorrido académico continuó en la Universidad Torcuato Di Tella, donde obtuvo una beca por mérito académico para estudiar la Licenciatura en Estudios Internacionales. Contó que conoció esa posibilidad gracias a una charla que la institución brindó en Puerto Madryn cuando aún cursaba la secundaria. Desde entonces comenzó a planificar un camino profesional orientado a la proyección internacional.
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Lejos de elegir los destinos tradicionales para un intercambio estudiantil, optó por Corea del Sur atraído por la posibilidad de conocer una cultura completamente diferente. Mientras muchos de sus compañeros viajaban a Europa o Estados Unidos, él decidió apostar por un país del que sabía muy poco y que terminó transformándose en el lugar donde proyectó su futuro académico.
La experiencia en Seúl modificó su mirada sobre el mundo. Explicó que encontró una sociedad con costumbres muy distintas, donde la planificación ocupa un lugar central y la vida cotidiana está fuertemente atravesada por el trabajo. También observó diferencias culturales vinculadas con la baja natalidad, las relaciones sociales y el modo en que las personas organizan su tiempo.
Sin embargo, lo que más lo sorprendió fue la actitud de los habitantes. Recordó que, pese a las dificultades para comunicarse por el idioma, recibió ayuda desde el primer día para resolver situaciones cotidianas, desde orientarse en la ciudad hasta utilizar el transporte público. Esa experiencia, dijo, modificó algunos prejuicios que llevaba antes de viajar.
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La beca GKS cubre la totalidad de los gastos del programa: el pasaje aéreo de ida y vuelta, alojamiento en residencias universitarias, una asignación mensual, la matrícula completa y el año obligatorio de aprendizaje del idioma coreano. Luego continuará con la maestría en Comercio Internacional, que se dicta en inglés, aunque deberá alcanzar previamente el nivel de coreano exigido por el programa.
Durante la entrevista también reflexionó sobre la formación académica argentina. Consideró que muchas veces no se valora suficientemente el nivel educativo del país y aseguró que los estudiantes argentinos llegan al exterior con una sólida preparación. Aunque reconoció que atravesó años de secundaria afectados por la falta de clases, sostuvo que la educación recibida le permitió desenvolverse con ventaja frente a estudiantes de otras nacionalidades.

Felipe remarcó que el acceso a universidades públicas y privadas de calidad, la disponibilidad de materiales educativos y la formación integral que ofrece el sistema argentino constituyen fortalezas que no siempre son reconocidas. "Tenemos herramientas muy buenas para competir internacionalmente y ojalá nunca perdamos ese acceso a la educación", expresó.
Antes de partir volverá a Buenos Aires para preparar el viaje y despedirse de amigos y compañeros de universidad. Desde allí emprenderá un vuelo con escala en Estados Unidos rumbo a Seúl, ciudad donde residirá durante los próximos tres años. Confesó que espera mantener el vínculo con Puerto Madryn y compartir su experiencia desde el otro lado del mundo, llevando consigo la bandera de la ciudad y el deseo de regresar con nuevos conocimientos para aportar a su comunidad.














