Senadores peronistas expresaron su hartazgo por la interna entre Kicillof y Máximo Kirchner

Política06/08/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

José Mayans y Juliana Di Tullio, referentes con llegada a Cristina Kirchner, visibilizaron su fastidio y pidieron a los dirigentes que depongan sus diferencias.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner
Axel Kicillof y Máximo Kirchner

La distancia política y personal entre el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, se mantiene inalterable y quedó expuesta en eventos recientes. A fines de julio, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, los convocó a un acto por el 74° aniversario del fallecimiento de Evita, pero ninguno de los dos asistió. Tampoco hubo un encuentro en el acto por los 50 años del asesinato del obispo Enrique Angelelli, al que solo acudió Kirchner.

En este contexto, el presidente del interbloque peronista en el Senado, José Mayans, y la jefa de la bancada kirchnerista, Juliana Di Tullio, expresaron casi en simultáneo su hartazgo con la disputa. Ambos exponentes del peronismo visibilizaron su desconcierto con una interna que, según la fuente, está desgarrando al principal espacio opositor. Esta situación dificulta la articulación de una estrategia unificada para enfrentar al gobierno de Javier Milei.


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Mayans fue contundente en su reclamo a los dos dirigentes. «¿Qué les diría Perón a Axel y a Máximo? Que se dejen de romper las pelotas y arreglen el tema», lanzó el senador formoseño. El legislador se desempeña como titular en ejercicio del PJ ante la imposibilidad de Cristina Kirchner de ejercer la máxima autoridad del partido.

Sin embargo, Mayans también se mostró confiado en que ambos referentes van a acordar la unidad, ya que considera que «aman la Patria los dos». El senador insistió en apelar a una máxima del peronismo al señalar que deben poner «primero la Patria, después el movimiento y después los hombres». Añadió además que los votos son los que terminan dirimiendo las disputas de poder, afirmando que «a nadie la interesa la pelea de los dirigentes».


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Por su parte, Di Tullio no ocultó su enojo por la desconexión que esta contienda genera con la ciudadanía. «La discusión me tiene podrida a mí, imagínense al resto. Sólo nos interesa a los dirigentes. La gente nos detesta y tiene razón», afirmó la senadora. Además, admitió que no existen diferencias sustanciales entre ambos sectores que justifiquen el nivel de confrontación.

La dirigente bonaerense reconoció que es «un poco desconcertante» no encontrar grandes diferencias al hablar con los referentes de cada espacio. Previamente, Di Tullio había criticado al gobernador por no haber acompañado la candidatura de Cristina Kirchner a la presidencia del PJ. Sin embargo, también ha tenido gestos hacia Kicillof que la distinguen de otras figuras más confrontativas.


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El distanciamiento entre Kicillof y el kirchnerismo duro tiene como antecedente clave una reunión fallida del gobernador con la expresidenta en su departamento de la calle San José. A este episodio se sumaron cuestionamientos de sectores camporistas que llegaron a comparar su conducta con la de Augusto Vandor, considerado un traidor en la historia del peronismo.

En los últimos meses, el único contacto entre Kicillof y Kirchner se produjo tras el fallecimiento del Indio Solari. En esa ocasión, hablaron brevemente para coordinar aspectos vinculados al funeral en Villa Domínico, pero la relación se mantuvo distante. Pese a los pedidos públicos de conciliación de los senadores, no hay indicios de una reconciliación inmediata.

Este escenario de desgaste del peronismo es monitoreado de cerca por la Casa Rosada. El gobierno de Milei promueve la eliminación de las PASO con el objetivo de profundizar la dispersión de las fuerzas peronistas e impedir un escenario de unidad. No obstante, por el momento, el oficialismo no cuenta con las voluntades parlamentarias necesarias para aprobar dicha reforma electoral.

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