
Investigadores descubren un vínculo entre grasa abdominal y la incontinencia urinaria femenina
Actualidad07/08/2026
REDACCIÓNUn estudio reciente reveló que la grasa visceral aumenta significativamente el riesgo de pérdida involuntaria de orina por esfuerzo, incluso en mujeres con peso normal.

Un reciente hallazgo de investigadores brasileños reveló que la grasa visceral, la que se acumula en la profundidad del abdomen, aumenta el riesgo de incontinencia urinaria por esfuerzo en un 51%. Esta condición, que implica la fuga involuntaria de orina, se asocia con gestos cotidianos como toser, reír o estornudar, y representa uno de los problemas de salud femenina más frecuentes y menos consultados.
Este descubrimiento, realizado por la Universidad Federal de São Carlos en Brasil, fue publicado en el European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology. El estudio enfatiza que esta conexión se encontró específicamente con la grasa profunda, y no con la grasa corporal total o la cercana al suelo pélvico.


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El urólogo Martín Lerner (M.N. 99.513) explicó que la incontinencia urinaria por esfuerzo consiste en la fuga involuntaria de orina ante actividades cotidianas. «Es común entre mujeres de mediana edad y puede afectar significativamente su calidad de vida», señaló el especialista, destacando su impacto en el bienestar diario.
Según Lerner, la condición se produce cuando el esfínter uretral, los músculos del suelo pélvico o ambos se debilitan y no logran retener la orina eficazmente. Hay dos mecanismos posibles que causan esta situación: la falta de sostén, donde la vejiga y la uretra se desplazan hacia abajo por la presión abdominal, y la falla del esfínter, que se abre bajo presión sin aviso previo.
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El exceso de grasa visceral contribuye al problema por dos razones principales: ejerce una presión mecánica permanente sobre los músculos pélvicos hasta fatigarlos, y libera sustancias inflamatorias que deterioran la calidad muscular en todo el cuerpo. Lo más llamativo de esta investigación es que el aumento del riesgo ocurre incluso en mujeres con peso normal, sin necesidad de tener sobrepeso para que la distribución de la grasa sea un factor problemático.
Un factor de riesgo ya conocido para la incontinencia urinaria es el parto vaginal, que puede estirar y dañar los músculos y nervios del suelo pélvico. Cuanto más grande el bebé, más largo el trabajo de parto y mayor la cantidad de partos, mayor es el riesgo asociado a esta causa.
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Para el tratamiento de esta afección, la primera línea es la fisioterapia de suelo pélvico, la cual ha demostrado mejoras significativas en aproximadamente tres meses. Es indispensable contar con guía profesional, ya que cerca del 30% de las mujeres no logra contraer correctamente esos músculos por sí solas, y algunas realizan el movimiento contrario, lo que podría empeorar la situación.
Cuando la fisioterapia no es suficiente, existe una alternativa mínimamente invasiva con décadas de respaldo clínico y la describe Lerner. «Se realiza de forma ambulatoria, con sedación y monitoreo, sin incisiones ni internación. A través de la uretra se aplica un elastómero de polidimetilsiloxano, una sustancia biocompatible que mejora el cierre uretral y reduce o elimina la pérdida involuntaria de orina».
Este tratamiento cuenta con más de 30 años de experiencia y la aprobación de organismos como la FDA y ANMAT, siendo utilizado en varios países con buenos resultados. Sin embargo, su indicación depende de una evaluación médica individualizada que considere el tipo de incontinencia, los antecedentes clínicos y estudios complementarios, ya que no es una solución aplicable a todos los casos.















