
El gobierno de Estados Unidos propone una tasa de USD 103.265 para la visas de trabajo
Actualidad25/08/2026
REDACCIÓNLa medida retoma una iniciativa que había sido bloqueada por la justicia y se enmarca en un endurecimiento general de la política migratoria del país.

El gobierno de Estados Unidos volvió a proponer el lunes una tasa de 103.265 dólares para los empleadores que contraten trabajadores extranjeros mediante visas H-1B. Este programa es ampliamente utilizado por empresas estadounidenses para incorporar profesionales especializados, principalmente en el sector tecnológico, aunque abarca diversas áreas.
La iniciativa renueva una medida que la Casa Blanca de Donald Trump intentó aplicar en 2025 con una tasa de 100.000 dólares, argumentando un “abuso sistémico” del programa H-1B. En aquel momento, la propuesta generó fuertes reclamos en empresas de Silicon Valley y en sectores vinculados a la salud, que contratan personal extranjero para enfermería o asistencia técnica.


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El intento anterior fue bloqueado en junio pasado por un juez federal. La decisión judicial respondió a una demanda presentada por 20 estados gobernados por demócratas, que sostuvieron que el cobro constituía un impuesto ilegal que eludía la autoridad del Congreso.
En paralelo, el Departamento de Estado prepara la revocación de visas de negocios y turismo de hasta 200.000 personas que solicitaron asilo en el país. De concretarse, se trataría de la anulación de visas más numerosa en la historia de Estados Unidos y probablemente enfrentaría impugnaciones legales. Se espera que el anuncio sobre las visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026 se realice en las próximas semanas.
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El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, confirmó ayer que están trabajando en la medida. «Estamos coordinando con el Departamento de Seguridad Nacional para identificar y revocar las visas de no inmigrante de extranjeros que han llegado a Estados Unidos alegando ser visitantes de corta duración, pero luego solicitan asilo para quedarse aquí de manera permanente», declaró. Pigott no precisó cuántas visas podrían revocarse, indicando que el proceso será gradual y que el número de revocaciones se mantiene dinámico.
Por su parte, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, criticó el lunes en una publicación en redes sociales a quienes utilizan visas de turismo y negocios para ingresar al país y luego solicitar asilo. «La gente en Estados Unidos y en todo el mundo está harta de solicitudes de asilo falsas», escribió Landau en la red social X. En su mensaje, el funcionario citó como ejemplo el caso de un ciudadano colombiano que llegó a Estados Unidos en 2015 con una visa de turista y posteriormente pidió asilo.
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Landau además sostuvo que el asilo no debe ser un mecanismo para evadir las normativas migratorias vigentes. «El asilo no debe ser una laguna para eludir la ley migratoria», afirmó el subsecretario de Estado.
Según dos funcionarios federales, las revocaciones no implicarían necesariamente la deportación inmediata de los afectados. La mayoría de quienes tienen casos de asilo pendientes serían reclasificados, pero perderían su estatus como viajeros de negocios o turismo.
Esta política se suma a otras medidas restrictivas implementadas durante el segundo mandato de Donald Trump. En los últimos 18 meses, el Departamento de Estado ha revocado alrededor de 175.000 visas a personas condenadas o acusadas de delitos y a quienes se han pronunciado públicamente contra políticas estadounidenses. Además, el gobierno ha intentado poner fin a la ciudadanía por nacimiento, pero estos intentos han sido rechazados por los tribunales, incluida la Corte Suprema.















