
Capitanes de pesca rechazan ser el fusible de la cuotificación del langostino
Chubut25/08/2026
REDACCIÓNLos mandos de los buques quedan al margen de las decisiones biológicas y operativas, mientras la industria desplaza su eje hacia la Patagonia sin adaptar la representación laboral.

Los capitanes de pesca operan en alta mar bajo un esquema de decisiones donde no tienen voz ni voto, pero sobre los cuales recae la mayor carga administrativa y legal. Mientras las cámaras empresarias y los funcionarios del Consejo Federal Pesquero negocian las reglas de juego en tierra, "somos meros choferes de los barcos", grafica Jorge Frías, Secretario General de la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca y titular del CESMAR, durante una entrevista exclusiva concedida a #LA17. La tensión se intensifica ante la inminente discusión sobre cómo ordenar la pesquería de langostino, un debate técnico que reflota viejos temores en las tripulaciones sobre la distribución de las cuotas de captura.
El antecedente directo de la cuotificación en la merluza dejó marcas profundas en la estructura laboral del sector. "Los beneficios han sido para los administradores del momento y para el sector empresario", remarca Frías en diálogo con #LA17, al recordar cómo la concentración de cuotas en firmas que luego colapsaron dejó a decenas de buques amarrados y a sus marineros sin trabajo garantizado. El sector trabajador exige no quedar relegado nuevamente a un rol contemplativo mientras el Estado y los privados definen los volúmenes de extracción de un recurso que pertenece a todos los argentinos mientras permanece en el agua.


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La falta de consulta a los profesionales de la navegación expone una falla estructural en la toma de decisiones biológicas y políticas de la actividad. "Los capitanes de pesca, que somos el primer eslabón según se considere, somos los máximos responsables y sin embargo somos inconsultos", advierte el dirigente sindical al analizar la falta de participación gremial en las sesiones del organismo regulador. Esta distancia entre quienes toman las decisiones financieras y quienes conducen las embarcaciones provoca que las fallas de control o los episodios de sobreexplotación terminen criminalizando exclusivamente a la figura del capitán en los tribunales o en las publicaciones especializadas.
A la par de este debate regulatorio, la realidad biológica del Atlántico Sur impuso un reordenamiento geográfico que la infraestructura del norte no logra amortiguar. El recurso pesquero migró de manera sostenida hacia la Patagonia, obligando a las empresas de Mar del Plata a operar directamente desde puertos chubutenses para reducir costos operativos insostenibles. Navegar más de dos días en vacío desde el norte hasta la zona de pesca incrementa los gastos logísticos, acelerando el desembarco definitivo de buques congeladores en terminales patagónicas.
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Esta transformación territorial exige que las bases operativas de las empresas dejen de funcionar como meros puntos de desembarco temporales. Para las autoridades sindicales, resulta imprescindible trasladar el centro de gravedad de la industria hacia la región donde efectivamente se extrae la biomasa, fortaleciendo los servicios de mantenimiento, la logística terrestre y el arraigo de las familias marineras. La falta de previsión en este proceso corre el riesgo de reproducir el desorden histórico que caracterizó a la pesca olímpica en las décadas pasadas.
En este contexto de reconversión técnica y operativa, el nivel de exigencia para los marineros requiere superar la antigua formación puramente empírica. A través del Centro de Estudios Superiores del Mar Argentino, la entidad gremial impulsa la profesionalización académica de las futuras tripulaciones con vistas a consolidar un instituto universitario. La presencia de esta propuesta educativa en las exposiciones locales busca despertar vocaciones tempranas en los jóvenes de la región, vinculando directamente a las comunidades costeras con la actividad productiva de sus playas.
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El objetivo central apunta a sustituir la formación tradicional por un perfil profesional adaptado a los avances tecnológicos de la navegación moderna. "El mundo demanda que ese proceso sea llevado adelante por un recurso laboral formado", subraya Frías durante el programa en #LA17, poniendo el acento en la necesidad de contar con tripulaciones capacitadas para garantizar el procesamiento de alimento en condiciones de sostenibilidad. El recambio generacional en el puente de mando ya no depende del aprendizaje informal entre conocidos de barrio, sino de una estructura educativa formalizada.
La actualización de la actividad también exige visibilizar las transformaciones internas que atraviesa la fuerza de trabajo en el mar. La consolidación de agrupaciones y encuentros nacionales de mujeres del mar da cuenta de un proceso de organización colectiva que busca abrir espacios reales en un ámbito históricamente masculinizado. Este avance de las trabajadoras formadas presiona sobre una legislación pesquera vetusta que requiere una revisión integral para garantizar condiciones de equidad e integración en la flota pesquera nacional.
El margen para seguir administrando el recurso bajo normativas anticuadas parece estar definitivamente agotado ante la presión del mercado y los costos de navegación. La brecha entre una flota que opera en caladeros patagónicos y un centro de decisión administrativa que se mantiene ajeno a la consulta de los capitanes pone en riesgo la sustentabilidad de las futuras temporadas. Sin una mesa de trabajo que integre la experiencia operativa de las tripulaciones, la cuotificación del langostino amenaza con repetir los desequilibrios económicos y sociales del pasado.















