El deshielo de un glaciar en la Patagonia revela más de 90 esqueletos de reptiles marinos

Actualidad28/08/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Entre los hallazgos en el glaciar Tyndall se destaca el esqueleto de una hembra preñada, bautizada como «Fiona», con un feto de 15 centímetros en su interior.

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La extracción del esqueleto de «Fiona», una hembra de ictiosaurio preñada, se concretó en 2022 tras su descubrimiento en la campaña de 2009. Este hallazgo es uno de los más importantes entre los más de 90 esqueletos de reptiles marinos desenterrados por el retroceso del glaciar Tyndall en el sur de Chile.

Los fósiles, con una antigüedad de 131 millones de años, corresponden al Cretácico Temprano y fueron documentados por investigadores de la Fundación Azara y la Universidad Maimónides. Jonatan Kaluza, técnico en paleontología de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides y el Conicet, afirmó que estos descubrimientos «Permiten reconstruir con un nivel de detalle inédito para el hemisferio sur cómo vivían, cazaban, se reproducían y morían los ictiosaurios».


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El equipo que estudió los fósiles está compuesto por especialistas de Argentina, Chile, Alemania y el Reino Unido. La investigación, cuyo primer autor fue Kaluza, fue publicada en la revista «Desde la Patagonia, Difundiendo Saberes», volumen 23, identificando individuos desde recién nacidos hasta adultos.

Los ictiosaurios eran reptiles marinos de cuerpo alargado y aerodinámico, que podían alcanzar velocidades cercanas a los 40 kilómetros por hora y parían en el mar. Su aspecto incluía aletas rígidas con decenas de huesecillos, ojos enormes protegidos por un anillo óseo para resistir la presión del agua y dientes cónicos para atrapar peces, tortugas y calamares.


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La historia de este descubrimiento comenzó en 1997, cuando los guías Andre Labarca y Natalie Tabenski encontraron fragmentos fósiles en el río, dentro del Parque Nacional Torres del Paine. Una expedición de la Universidad de Magallanes confirmó el potencial paleontológico en 2003, y desde entonces el sitio se convirtió en objeto de estudios sistemáticos.

Entre 2004 y 2006, la paleontóloga Judith Pardo-Pérez registró 24 esqueletos bajo la supervisión de Marta Fernández, investigadora del Museo de La Plata. Este trabajo impulsó un proyecto conjunto entre Chile y Alemania desde 2008, liderado por Marcelo Leppe, del Instituto Antártico Chileno, y Wolfgang Stinnesbeck, de la Universidad de Heidelberg.


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Las expediciones de 2009 y 2010 elevaron el registro a 46 individuos articulados, y las campañas posteriores llevaron la cifra total por encima de 90. La excelente conservación de los fósiles se debe a las condiciones del antiguo fondo marino, donde corrientes de turbidez cubrieron los cuerpos rápidamente, y la escasez de oxígeno limitó la acción de carroñeros.

El ejemplar de «Fiona» fue encontrado a unos 300 metros del frente glaciar, y su extracción en 2022 implicó un bloque de 1.200 kilos que se dividió en cinco partes y fue retirado del valle por un helicóptero. El nombre de «Fiona» se le otorgó por el color verde intenso, casi fosforescente, que reveló un producto aplicado para consolidar los huesos, recordando a los investigadores a la princesa de la película Shrek.

Una tomografía computarizada en el Museo de Historia Natural Río Seco, en Punta Arenas, permitió examinar el fósil sin dañarlo. Kaluza explicó que el análisis confirmó que se trata de la especie Myobradypterygius hauthali, un ictiosaurio conocido hasta entonces solo por fragmentos dispersos.

El feto, que mide unos 15 centímetros, presenta la cola orientada hacia abajo, una posición que coincide con la de las crías de ballenas y delfines durante el parto, reduciendo el riesgo de ahogo. Los estudios también detectaron restos de peces en el aparato digestivo de la madre y señales de una antigua lesión cicatrizada en una de sus aletas, aportando valiosa información sobre su anatomía y alimentación.

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