
Las vacunas son esenciales para reducir internaciones por afecciones respiratorias en adultos
Actualidad12/09/2026
REDACCIÓNEl Dr. Martín Luis Sívori de la UBA explicó que la inmunosenescencia incrementa la vulnerabilidad con la edad, por lo que la vacunación y prevención son clave.



Las diferentes vacunas disponibles impactan de manera notable en la reducción de hospitalizaciones por eventos respiratorios y no respiratorios, así como en la disminución de cuadros graves e incluso la muerte. Para dar ejemplos concretos, la vacuna contra la gripe reduce las internaciones entre un 30% y un 40%, y la mortalidad en un 16%, según datos aportados por el Dr. Martín Luis Sívori, director del Centro Universitario de Neumonología de la UBA.
El especialista señaló que la vacuna del neumococo disminuye las formas invasivas de la enfermedad casi en un 80% a 90%. En el caso del Virus Sincicial Respiratorio (VSR), las hospitalizaciones en mayores de 60 años se reducen entre un 60% y un 80%, con una efectividad aún mayor en mayores de 75 años, donde la reducción alcanza casi el 75%.


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Además, la vacuna contra el COVID ha demostrado una reducción de hospitalizaciones de hasta un 90% y de la mortalidad en casi un 95%, como se observó notablemente durante la pandemia. Estas vacunas no solo impactan en eventos respiratorios, sino que también se sabe que reducen eventos cardiovasculares y cerebrovasculares, un efecto adicional poco conocido para las vacunas contra la gripe, el VSR y el neumococo.
El Dr. Sívori indicó que, después de los 50 años, se produce un fenómeno de inmunosenescencia que debilita el sistema inmunitario, aumentando el riesgo de infecciones. Los principales virus en adultos son el de la influenza, el VSR y el COVID, mientras que entre las bacterias, el neumococo es la más común. Las principales enfermedades respiratorias crónicas que aumentan el riesgo son el asma y la EPOC.
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Argentina cuenta con un Calendario Nacional de Vacunación gratuito que incluye la vacuna contra la gripe para mayores de 65 años y grupos de riesgo menores, y la antineumocóccica para mayores de 65 o con factores de riesgo. También la Doble de adultos, que debe aplicarse cada diez años, y la Triple Bacteriana Acelular para coqueluche, que se da una vez en la vida.
Existen otras vacunas no incluidas en el Calendario Nacional pero disponibles en el país, como la del VSR para mayores de 60 años con comorbilidades o adultos inmunocomprometidos, y la del herpes zóster para mayores de 50 años, especialmente con asma y EPOC. La vacuna contra el COVID se recomienda anualmente para la población adulta general, y cada seis meses para embarazadas o pacientes inmunocomprometidos.
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Para complementar la vacunación, es fundamental mantener medidas generales como el lavado frecuente de manos y el uso de alcohol en gel. Los ambientes deben contar con circulación cruzada abriendo ventanas o puertas al menos cinco centímetros, incluso en invierno, y no se deben compartir objetos con personas enfermas. Ante síntomas como falta de aire, fiebre sostenida o dolor en el pecho, es crucial acudir al médico rápidamente.
Asimismo, el especialista destacó la importancia de una dieta saludable, un buen descanso, el control del estrés y evitar fumar y el alcohol. Recomienda a las familias y cuidadores repasar la cobertura del Calendario Nacional de Vacunación con el médico en cada consulta, dado que las coberturas actuales son muy bajas.
Finalmente, se pueden administrar la vacuna antigripal y la del COVID simultáneamente, una en cada brazo, una vez por año. La vacuna para el VSR en adultos ofrece una cobertura de hasta tres años con una sola dosis, y la de herpes zóster requiere dos dosis con una separación mínima de ocho semanas.















