Cómo detectar fallas de los aportes y evitar haberes recortados en la jubilación

Enfoques13/09/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La verificación anticipada de la historia laboral resulta determinante para corregir omisiones patronales y consolidar los años de servicio requeridos.

Martín Carralbal
Martín Carralbal

Llegar a la edad jubilatoria no garantiza de manera automática el cobro de un haber acorde a los ingresos percibidos durante la vida activa. En el sistema previsional argentino, la proliferación de suma de conceptos no remunerativos dentro de las liquidaciones sueldos genera una brecha silenciosa que afecta directamente el cálculo del promedio con el que el Estado liquida las prestaciones futuras. Muchos trabajadores descubren recién a los 60 años que una porción sustancial de sus salarios jamás realizó contribuciones a la Seguridad Social, lo que deviene en una reducción drástica de la base económica del haber final.

Frente a esta problemática, la revisión sistemática de los registros oficiales se transformó en un paso ineludible que no debería postergarse hasta la proximidad del retiro. Durante una entrevista brindada a #LA17, el abogado especialista en temas previsionales Martín Carralbal explicó las dinámicas operativas para auditar la trayectoria de aportes y remarcó la importancia de tomar decisiones a tiempo: “Paradójicamente, las dudas, las inquietudes, las ansiedades surgen a partir de los 55, 60, hombres o mujeres. Y muchas veces tenemos el problema que ya pasó el tiempo y hay cosas que podés remediar y cosas que no”.


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El primer paso diagnóstico consiste en obtener el listado de aportes o estado SIPA, la plataforma donde el Estado consolida la información registrada de los trabajadores en relación de dependencia, autónomos o monotributistas. Este informe expone las fechas de inicio y cese de cada empleo, las empresas empleadoras y los montos remunerativos declarados sobre los cuales se aplicaron los descuentos de ley. El trámite puede realizarse mediante la solicitud de un turno presencial en las Unidades de Atención Integral (UDAI) de la ANSES con el Documento Nacional de Identidad o de forma digital creando la Clave de Seguridad Social a través del sitio web del organismo.

Sin embargo, los registros informáticos estatales presentan una divisoria de aguas histórica marcada por las reformas de la década del noventa. Los períodos posteriores a julio de 1994 muestran un nivel de sistematización y control sustancialmente más riguroso debido al desembarco del sistema de capitalización privada de las ex AFJP y la inversión en redes de fiscalización. En contraste, las trayectorias laborales previas a esa fecha exhiben con frecuencia inconsistencias, vacíos de información o expedientes no digitalizados que exigen una búsqueda documental manual por parte del interesado.


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Sobre este punto, todos los fondos aportados originalmente a las administradoras privadas reingresaron al ámbito público tras la estatización del sistema en el año 2008. “Despreocúpense de eso. Todos los aportes obligatorios pasaron al Estado, con lo cual los tendrían que poder visualizar perfectamente en esta historia de aportes”, precisó Carralbal sobre la integración de esos recursos en el actual Fondo de Garantía y Sustentabilidad, disipando las dudas habituales de quienes contribuyeron bajo aquel régimen mixto.

Cuando la historia laboral no refleja la totalidad de los años trabajados, resulta imprescindible encarar la construcción de un expediente de reconocimiento de servicios para incorporar los períodos omitidos. Esta tarea requiere recopilar documentación histórica como recibos de sueldo originales, certificaciones de servicios e ingresos, telegramas laborales de despido o renuncia, constancias de afiliaciones sindicales o de obra social e incluso copias de sentencias judiciales o acuerdos homologados ante la Secretaría de Trabajo.


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El grado de complejidad para validar esos datos varía según el estado operativo de los exempleadores al momento de iniciar la revisión. En el caso de firmas que continúan activas, el trabajador puede exigir la confección de la certificación formal firmada por el responsable contable de la firma; mientras que ante empresas extintas o liquidadas, la búsqueda se vuelve una tarea exhaustiva de rastreo de libros sueldos en poder de antiguos contadores o apoderados. “Si a vos te faltan, tenés que meter mano a la documentación. Con todo eso en la mano, sacás un turno a la ANSES y armás lo que es un reconocimiento de servicios”, detalló el abogado previsional.

Una vez ingresado el trámite formal de reconocimiento, la administración previsional dispone de mecanismos de verificación en el terreno para comprobar la autenticidad de las pruebas aportadas. El organismo puede enviar inspectores a las sedes de las compañías para auditar libros contables físicos o someter la documentación suministrada a la evaluación legal de sus áreas jurídicas internas. Durante este proceso administrativo, la aportación de elementos materiales resulta decisiva para el éxito del reclamo.

En relación a la efectividad de las pruebas, el marco normativo establece exigencias estrictas respecto a las declaraciones de antiguos compañeros de tareas. Martín Carralbal remarcó los límites fijados por la normativa vigente al momento de acreditar años de trabajo no declarados: “La prueba testimonial por sí sola no es suficiente, se tiene que corroborar por otra documental. Así que es importante la presentación de testigos, pero el testigo por sí solo no va a conseguir que uno pueda acreditar un período adicional en la ANSES”.

El panorama de la previsión social se encuentra estrechamente condicionado por la dinámica del mercado laboral contemporáneo, caracterizado por períodos de informalidad y fluctuaciones salariales. La necesidad de completar los 30 años de aportes mínimos que exige la legislación nacional implica una constancia de más de cuatro décadas de vida activa, un hito que requiere una planificación rigurosa y un resguardo minucioso de la carpeta previsional individual desde el inicio de la carrera laboral para no perder el derecho a una cobertura adecuada en la madurez.

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