
Un tributarista advierte que una empresa trabaja hasta agosto para pagar impuestos al Estado
Actualidad22/09/2026
REDACCIÓNGuillermo Pérez afirma que la presión impositiva sobre el sector formal supera el 50% del PBI, y su baja rápida es difícil por la estructura del país.



El gasto público en Argentina pasó de representar entre el 20% y el 25% del PBI a principios de la década de 2000 a niveles cercanos al 45% o 50% en 2023. En ese mismo período, la recaudación nominal creció unas 100 veces, mientras que el producto bruto lo hizo entre 60 y 64 veces.
El tributarista Guillermo Pérez utilizó una comparación para graficar el impacto de la carga fiscal sobre el sector productivo. Según su análisis, «en términos temporales, la empresa trabaja desde el 1 de enero hasta mediados de agosto para el Estado y recién después genera su propia rentabilidad». Esta situación, explicó, se da porque la carga efectiva para quienes pagan impuestos supera el 50% del PBI al medirla únicamente sobre la economía formal.


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Para el especialista, existen condiciones claras para revertir este escenario. «Los impuestos podrán bajar cuando crezca el PBI, el gasto público permanezca controlado y aumente la base de contribuyentes», afirmó Pérez. El análisis subraya que la dificultad para reducir la carga fiscal está ligada tanto al nivel de gasto como a una base de contribuyentes considerada insuficiente.
Por otra parte, la composición del mercado laboral condiciona cualquier modificación a corto plazo. Pérez señaló que el país tiene una estructura económica y laboral “invertida”, con alrededor de 12 millones de trabajadores formales, incluyendo autónomos, monotributistas y empleados, frente a una población de casi 47 millones. A ese universo se suman entre 5 y 6 millones de trabajadores informales que no realizan aportes.
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Esta elevada presión impositiva impacta directamente sobre las decisiones de las compañías. Según el tributarista, la carga fiscal «reduce directamente la rentabilidad, la inversión, la expansión internacional y la contratación». De esta manera, las posibilidades de crecimiento de las empresas se ven afectadas por el actual esquema tributario.
En paralelo, el debate se extiende al comercio exterior. Pérez consideró que si bien la apertura comercial puede ser necesaria, el problema radica en la velocidad con que se implementa. «El problema es el timing: abrir las fronteras de manera abrupta, especialmente frente a China, no les deja tiempo para adaptarse», sostuvo el especialista.
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