
Fuerte contraste en bienestar argentino por edad, ingresos y residencia
Actualidad24/09/2026
REDACCIÓNUn estudio de UdeSA y OSDE revela que CABA tiene el menor bienestar del país y millennials, la peor percepción. Vínculos familiares y sociales son los más valorados.



Un estudio sobre el bienestar en Argentina reveló marcadas diferencias según el lugar de residencia de los encuestados. La Ciudad de Buenos Aires presenta el registro más bajo entre las áreas analizadas, con 2,93 puntos sobre 5, mientras que la región Sur alcanza el más alto con 3,65 puntos. En tanto, el Gran Buenos Aires llega a 3,32 y la región NEA registra 3,61.
La brecha generacional es otro de los puntos destacados del informe. Los millennials aparecen con el registro más bajo, alcanzando 3,15 puntos, medio punto por debajo de los adultos mayores de la generación baby boomer, quienes promedian 3,66 puntos. En una posición intermedia se ubican la Generación X, con 3,48 puntos, y la Generación Z, con 3,34.


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Por otra parte, la situación económica personal constituye la dimensión peor valorada del relevamiento, con un promedio de apenas 2,48 puntos. En este aspecto, las personas del segmento socioeconómico ABC1 alcanzan 3,74 puntos, mientras que el grupo de menores recursos registra 3,20. La valoración de la situación laboral tampoco supera el promedio general, ubicándose en 2,85 puntos.
En contraste, los vínculos personales muestran un escenario diferente y se asocian a una percepción positiva del bienestar. La relación familiar o de convivencia es la dimensión mejor calificada, con 3,93 puntos, mientras que la relación con amigos llega a 3,72. Ambos aspectos se ubican como los principales componentes de satisfacción.
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La frecuencia de los encuentros presenciales también aparece como un factor relevante. Quienes se reúnen con familiares o amigos dos o tres veces por semana registran un índice de bienestar de 3,66 puntos. Por el contrario, entre quienes señalan que nunca mantienen esos encuentros, el indicador desciende a 2,95 puntos.
Además, los hábitos cotidianos están vinculados con distintos niveles de bienestar, especialmente la alimentación. Quienes consideran que su alimentación es muy saludable alcanzan 3,80 puntos, frente a los 2,62 puntos de aquellos que la califican como nada saludable. Dormir más y realizar actividad física también se asocian a una mejor percepción.
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El Índice de Bienestar general, elaborado por UdeSA y OSDE, alcanzó en septiembre los 3,34 puntos sobre una escala de 5. Esta medición se mantuvo prácticamente estable en comparación con los resultados de marzo, aunque el promedio nacional oculta las importantes diferencias entre los distintos grupos sociales y etarios.
Finalmente, el estudio establece una diferencia metodológica importante entre asociación y causalidad. Si bien los datos permiten identificar que determinadas prácticas, como los hábitos saludables o los encuentros sociales, coinciden con mayores niveles de bienestar, no es posible afirmar que esas costumbres sean necesariamente la causa de una mejor percepción.















