
La vida que eligió Puyol después del fútbol: montañas, familia y una rutina sin apuro
Enfoques01/10/2026
REDACCIÓNA los 48 años, el excapitán del Barcelona vive en Andorra junto a su familia y disfruta una rutina alejada de la exigencia del fútbol profesional.



Durante casi dos décadas, la agenda de Carles Puyol estuvo marcada por entrenamientos, partidos, viajes y concentraciones. Hoy, a los 48 años, su rutina tiene otros protagonistas: sus hijas, sus perros, las caminatas por la montaña y el tiempo para cuidar su cuerpo. El exdefensor encontró en Andorra una forma de vida muy diferente a la que tuvo durante su carrera.
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Puyol vive en La Massana, en el Principado de Andorra, junto a su pareja Vanesa Lorenzo y sus dos hijas, Manuela y María. La familia se instaló allí a comienzos de 2022 y desde entonces el entorno de montaña forma parte de su vida cotidiana. Lejos de las grandes ciudades, el exfutbolista disfruta especialmente de la tranquilidad.
“Es una vida muy tranquila, muy familiar, y es lo que me gusta”, contó Puyol al describir sus días. La frase resume un cambio profundo respecto de la rutina que sostuvo durante su etapa como futbolista profesional. Ahora, buena parte de sus horarios gira alrededor de la familia y de actividades elegidas por fuera de la competencia.
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Las mañanas comienzan junto a sus hijas y continúan con una serie de actividades que mantiene en movimiento al exjugador. “Llevo a mis hijas al colegio. Una vez están en el colegio, es tiempo para mí”, explicó. Después llega el momento del ejercicio, las caminatas con sus perros y las reuniones vinculadas con sus compromisos laborales.
El deporte sigue ocupando un lugar importante, aunque con un objetivo diferente. Puyol ya no necesita prepararse para disputar 90 minutos al máximo nivel, pero mantiene una rutina física y una alimentación cuidada. “Sigo haciendo deporte, tengo una alimentación equilibrada y mantengo la suplementación”, señaló en una entrevista.
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El exdefensor también modificó su relación con el tiempo. Después de acompañar a sus hijas al colegio, puede entrenar, salir a la montaña y cumplir con sus reuniones antes de volver a buscarlas. Las tardes transcurren entre actividades extraescolares y momentos compartidos en casa, una dinámica que el propio Puyol considera uno de los principales atractivos de su presente.
Aunque dejó el fútbol profesional en 2014, su vínculo con ese mundo nunca desapareció por completo. Continúa participando de compromisos como embajador, brinda conferencias, colabora con marcas y forma parte de partidos de Barça Legends, una manera de volver a ponerse los botines sin regresar a la exigencia de la competición.
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Su historia con el Barcelona ocupa un lugar central en esa relación. Puyol llegó a las divisiones inferiores del club durante su adolescencia, pasó por el filial y disputó 15 temporadas con el primer equipo. Fue capitán desde la temporada 2004/05 y acumuló títulos nacionales e internacionales, además de conquistar el Mundial y la Eurocopa con la selección española.
“El fútbol es mi pasión. He tenido mucha suerte en el Barcelona porque durante casi 20 años pude hacer lo que más me gusta, en el equipo de mi vida”, recordó. Sin embargo, su presente no gira alrededor de recuperar aquella etapa, sino de disfrutar una vida que construyó después de retirarse.
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A los 36 años, los problemas físicos que atravesó durante sus últimos años de carrera marcaron el final de su etapa profesional. Desde entonces, Puyol mantuvo el cuidado físico como parte de su rutina y trasladó algunos de los hábitos del alto rendimiento a una vida con otras prioridades. El objetivo ya no es competir, sino mantenerse saludable y con energía.
“Tengo una vida muy activa, con trabajo y viajes, y quiero estar con buena salud para poder hacerlo todo. Y, sobre todo, las que más energía requieren son mis hijas”, explicó. Para el exdefensor, cuidar el cuerpo también significa prestar atención al descanso y al manejo del estrés.
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En esa nueva etapa, la tranquilidad parece ocupar el lugar que antes tenía la competencia. “Una buena alimentación, una vida activa en cuanto a deporte, un buen descanso y gestionar bien el estrés” son, según su mirada, elementos necesarios para sostener una buena calidad de vida con el paso de los años.
Puyol sigue atento al Barcelona desde la distancia y mantiene intacto su vínculo emocional con el club. “Ahora me toca apoyar al club desde el otro lado, desde casa. Intento no perderme ningún partido”, contó. El excapitán que durante años vivió en el centro de la escena encontró otra forma de estar cerca del fútbol, mientras disfruta de una vida mucho más tranquila entre su familia y las montañas.


















