
Especialistas detallan las claves para reconocer la urticaria y su impacto en la vida diaria
Enfoques11/10/2026
REDACCIÓNCampaña por el Día Mundial de la Urticaria busca concientizar sobre esta afección que afecta al 20% de la población con un episodio agudo.



La urticaria crónica puede tener un impacto significativo que va más allá de las manifestaciones visibles en la piel. La recurrencia de las ronchas, la picazón y el angioedema puede alterar el sueño, la concentración, el desempeño laboral o académico y las relaciones sociales, afectando el bienestar emocional de la persona.
En el marco del Día Mundial de la Urticaria, conmemorado cada 1 de octubre, la asociación AEPSO realizó un encuentro virtual y gratuito para pacientes y familiares. Bajo el lema 2026“Recuperar el control - De la picazón a la comprensión”, la campaña se centró en la importancia de reconocer los síntomas, consultar con profesionales y evaluar periódicamente el control de la enfermedad.


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Esta afección se caracteriza por la aparición de ronchas, también llamadas habones, o angioedema. Las ronchas pueden surgir en cualquier parte del cuerpo, varían en tamaño y forma, y una de sus características principales es que cada lesión suele desaparecer en menos de 24 horas, aunque luego puedan aparecer nuevas en otras zonas.
Por otra parte, los especialistas distinguen dos formas principales de la enfermedad según su duración. Se considera urticaria aguda cuando los síntomas persisten por un período de hasta seis semanas, mientras que se clasifica como crónica si las ronchas o el angioedema continúan apareciendo de manera recurrente por más de seis semanas. Se estima que alrededor del 20% de la población puede presentar un episodio de urticaria aguda alguna vez.
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Dentro de la urticaria crónica, existen subtipos. La urticaria crónica espontánea (UCE) se manifiesta sin un estímulo externo específico que la active, y en muchos pacientes intervienen mecanismos autoinmunes, por lo que no siempre debe ser interpretada como una alergia. En cambio, las urticarias crónicas inducibles sí responden a estímulos identificables como el frío, el calor, la presión sobre la piel o la exposición solar.
El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se basa en la historia de los síntomas y el examen físico. Debido a que las ronchas aparecen y desaparecen, los profesionales recomiendan tomar fotografías durante los episodios y llevar un registro detallado de la frecuencia, duración e intensidad de los síntomas para orientar la consulta. Los estudios complementarios se definen según las características particulares de cada paciente.
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Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO, destacó la importancia de la participación activa del paciente. «Uno de los desafíos es que lo que vive una persona con urticaria no siempre está presente en el momento de la consulta. Por eso es tan importante aprender a reconocer los síntomas, registrarlos y poder contar cómo afectan la vida cotidiana. Tener información y encontrar profesionales que conozcan la enfermedad son herramientas concretas para que los pacientes puedan participar más activamente en su cuidado», señaló.
Durante el encuentro también se abordó la relación de la enfermedad con el estrés. Los especialistas explicaron que el estrés no debe ser entendido como la causa principal de la urticaria crónica, sino que convivir con una enfermedad impredecible puede generarlo y, a su vez, actuar como un factor que agrava los síntomas en algunas personas.
El objetivo del abordaje no es solamente disminuir la aparición de las lesiones cutáneas. El seguimiento periódico y la medición del control de los síntomas ayudan a ajustar las estrategias de tratamiento para avanzar hacia el control total de la enfermedad y, fundamentalmente, recuperar la calidad de vida.















