
El barco que “pescó” diez kilos de cocaína misteriosamente en el mar
Mi Archivo11/10/2026
Sergio BustosEl hallazgo de ocho paquetes de cocaína durante una jornada de pesca frente a Puerto Madryn abrió en agosto de 2020 una investigación federal sobre el origen de la droga y las circunstancias en que terminó en el fondo del mar. Los envoltorios aparecieron entre la captura del buque langostinero Conarpesa I, que operaba a unas 180 millas náuticas de la costa chubutense. Las primeras evaluaciones indicaron que los paquetes llevaban un período prolongado bajo el agua, posiblemente de dos años o más.



La embarcación pertenecía a la empresa Conarpesa y se encontraba trabajando en aguas nacionales durante la zafra del langostino. Según las reconstrucciones difundidas en ese momento, la tripulación encontró los ocho envoltorios al izar las redes y separar la captura. Los paquetes tenían forma de ladrillos y estaban encintados, una presentación que despertó sospechas entre los marineros.
El capitán informó el hallazgo a la empresa y recibió la indicación de comunicarlo a la Prefectura Naval Argentina. La fuerza pidió que el pesquero regresara a Puerto Madryn para realizar las actuaciones correspondientes. Los bultos quedaron resguardados a bordo durante la navegación de regreso.


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El Conarpesa I llegó al muelle Comandante Luis Piedra Buena durante la noche del lunes 24 de agosto de 2020, de acuerdo con las crónicas publicadas al día siguiente. Personal de Prefectura inspeccionó la embarcación y sometió los paquetes a pruebas para determinar su contenido. Los reactivos dieron resultado positivo para clorhidrato de cocaína y las autoridades secuestraron la sustancia.
Las distintas publicaciones de la época estimaron que el cargamento rondaba los 10 kilogramos, aunque algunas informaciones iniciales mencionaron cifras menores. Se trataba de ocho paquetes y, según los reportes, la droga presentaba un alto grado de pureza. La sustancia quedó a disposición de la Justicia Federal para continuar con la investigación.
Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue el estado de los envoltorios. Los paquetes tenían adheridos organismos marinos, entre ellos moluscos y crustáceos sedentarios conocidos como dientes de perro, que se fijan a superficies sumergidas. Esas incrustaciones fueron interpretadas como un indicio de que los bultos permanecieron durante un período extenso en el lecho marino.
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A partir de esas señales, fuentes de la investigación estimaron que la droga podía haber sido arrojada al agua al menos dos años antes del hallazgo. Un vocero citado por la prensa consideró posible que una embarcación, eventualmente buscada por alguna fuerza federal, se hubiera desprendido del cargamento y lo hubiera arrojado al mar. Esa hipótesis no equivalía a una confirmación sobre quién transportaba la cocaína ni sobre las circunstancias exactas en que terminó sumergida.
El lugar donde aparecieron los paquetes también dejó preguntas abiertas. El buque había realizado el lance de pesca a unas 181 millas náuticas de Puerto Madryn, en aguas nacionales, y la tripulación aportó las coordenadas a las autoridades. La investigación no había establecido públicamente si los envoltorios se perdieron durante un traslado en alta mar, fueron arrojados deliberadamente o llegaron al fondo por otra circunstancia.
El presidente de Conarpesa, Fernando Álvarez Castellano, describió el episodio como un hecho fortuito y sostuvo que la tripulación actuó de manera correcta al denunciarlo. Tras el procedimiento, Prefectura revisó las instalaciones del pesquero y la Justicia tomó declaración al capitán y a integrantes de la tripulación. Una vez finalizadas las actuaciones iniciales, la embarcación quedó habilitada para volver a la zona de pesca.
La causa quedó bajo intervención de la Justicia Federal de Rawson. Las publicaciones del 25 y 26 de agosto de 2020 dieron cuenta del secuestro de la droga, las declaraciones y las primeras hipótesis sobre el tiempo que los paquetes llevaban sumergidos. Sin embargo, la información disponible en esas crónicas no permitió determinar a quién pertenecía el cargamento ni reconstruir de manera concluyente su recorrido hasta el fondo del mar.




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