La NASA investigará un pozo lunar que podría servir como refugio para astronautas

Enfoques11/10/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La misión GIMLI del Instituto de Ciencias Planetarias usará radares y sensores para ver si el hueco de 2009 conecta con una cueva protectora.

Pozo lunar (NASA)
Pozo lunar (NASA)

Un misterioso pozo en la Luna podría convertirse en un refugio natural para futuras misiones tripuladas, ya que se cree que es la entrada a una cueva gigante. Según la NASA, estos espacios subterráneos podrían resguardar a los astronautas de las temperaturas extremas y la radiación nociva. Además, de acuerdo con Space.com, estas cavidades también podrían funcionar como "búnkeres" frente a los micrometeoritos.

Para comprobar esta posibilidad, la NASA seleccionó la misión GIMLI (Geophysical Instruments for Marius Lunar pit Investigation). El proyecto, liderado por el Instituto de Ciencias Planetarias (PSI), enviará instrumentos científicos a la superficie lunar para investigar si el pozo conecta con un gran tubo de lava subterráneo.


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El lugar elegido es el Marius Hill Pit, un gran hueco situado en el Oceanus Procellarum, en la cara visible de la Luna. La formación fue descubierta en 2009 por la sonda japonesa Kaguya, y los científicos sospechan que no se trata solo de un agujero, sino de una especie de "claraboya" que podría dar acceso a un antiguo conducto de lava.

La investigación se realizará con un radar de penetración en el suelo, sensores sísmicos y un gravímetro, además de cámaras para observar el entorno. Al frente de la investigación estará Than Putzig, del PSI, quien espera recuperar una técnica apenas utilizada desde las misiones Apolo: la sísmica de fuente activa. La combinación de estas tecnologías permitirá conocer mejor las características del subsuelo.


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Por otra parte, la misión cuenta con la colaboración de la Agencia Espacial Noruega, que aportará el radar, y de Honeybee Robotics, una empresa de Blue Origin encargada de producir buena parte del instrumental. Los equipos viajarán a bordo de un módulo de aterrizaje y un róver mediante la iniciativa CLPS de la NASA, con financiación del programa PRISM.

El interés no se limita a su posible uso como refugio, ya que también tiene un componente científico. Gareth Morgan, investigador principal adjunto de GIMLI, explicó que los tubos de lava son comunes en el vulcanismo terrestre y que confirmar la existencia de un tubo de lava de tamaño considerable nos permitiría comprender cómo funcionaba el vulcanismo en la Luna. Incluso si la búsqueda no da resultado, los datos podrían ayudar a entender cómo se formó el pozo.


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Además, la misión GIMLI forma parte de una apuesta más amplia de la NASA para preparar la presencia humana en la Luna. Dentro del programa PRISM también se seleccionaron otras dos investigaciones: LEMS-SP, una estación para vigilar la caída de micrometeoritos, y DISCO, que estudiará el hielo oculto. Según Nicky Fox, de la NASA, con estas misiones se busca elaborar "la guía definitiva de supervivencia interplanetaria".

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