
De un descuento del 50% a mínimos históricos: cómo se perdió el beneficio patagónico en los combustibles
Mi Archivo18/10/2026
Sergio BustosLa Ley 23.996, sancionada en agosto de 1991, estableció un régimen diferencial para las naftas y el gasoil al sur del Paralelo 42. Casi tres décadas después, los datos de 2018 mostraban una fuerte reducción de la ventaja: la diferencia de precio de la nafta súper frente a Buenos Aires cayó del 48,12% al 11,13%.



La historia del diferencial patagónico en los combustibles comenzó en agosto de 1991, durante la presidencia de Carlos Menem. La sanción de la Ley 23.996 estableció un régimen impositivo especial para los combustibles consumidos al sur del Paralelo 42, con alcance inicial sobre Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
La medida buscaba compensar las condiciones económicas y geográficas de la Patagonia austral. Las grandes distancias, la dependencia del automóvil para trabajar y trasladarse, el mayor costo de vida y la condición de región productora de hidrocarburos fueron algunos de los argumentos que respaldaron el beneficio.


También existía una razón vinculada con la estructura productiva. Después de décadas de explotación petrolera, con Comodoro Rivadavia como uno de los principales símbolos de la actividad hidrocarburífera nacional, la región no contaba con refinerías ni complejos petroquímicos que transformaran esa riqueza en una ventaja industrial equivalente.
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En ese contexto, el régimen llegó a representar una diferencia cercana al 50% en los precios de la nafta y el gasoil respecto de los valores del resto del país. El descuento funcionaba como una compensación para los habitantes de una región extensa, productora de energía y con costos de transporte superiores a los de los grandes centros urbanos.
El beneficio atravesó su primera disputa política importante en junio de 2000. Durante el gobierno de la Alianza, encabezado por Fernando de la Rúa, el Poder Ejecutivo impulsó el Decreto de Necesidad y Urgencia 434/2000, que afectaba el esquema diferencial.
La iniciativa fue aprobada por la Cámara de Diputados, pero el Senado la rechazó parcialmente. Esa decisión permitió sostener el régimen patagónico, que ya comenzaba a convertirse en una cuestión de fuerte interés regional.
La discusión volvió a instalarse durante el tratamiento del Presupuesto nacional para 2001. El Gobierno intentó nuevamente eliminar la ventaja impositiva, pero encontró una respuesta conjunta de dirigentes políticos, sindicales y empresariales de la Patagonia.
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Los legisladores nacionales de la región actuaron como bloque y consiguieron excluir del presupuesto la propuesta de eliminación. La reacción mostró que el diferencial de los combustibles trascendía las diferencias partidarias cuando se trataba de defender una política que impactaba directamente en los hogares y en las actividades económicas patagónicas.
Sin embargo, conservar formalmente el régimen no significó mantener su valor original. Con el paso de los años, distintas modificaciones tributarias y cambios en la estructura de precios fueron reduciendo la diferencia que había caracterizado a los surtidores de la región durante la década de 1990.
En mayo de 2015, una nueva ley extendió el beneficio a otras jurisdicciones. La iniciativa, impulsada por los senadores Miguel Ángel Pichetto, de Río Negro, y Guillermo Pereyra, de Neuquén, incorporó a Neuquén, Río Negro y La Pampa, además de las localidades de Carmen de Patagones, en Buenos Aires, y Malargüe, en Mendoza.
El esquema establecía una diferencia del 20% en el precio de las naftas y del 10% en el gasoil respecto del resto del país, según los términos consignados en el análisis histórico de la medida.
La ampliación modificó el mapa regional de los precios. Neuquén se convirtió en una de las jurisdicciones más favorecidas por el esquema, con valores de combustibles inferiores a los de otras provincias patagónicas.
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Para Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, la comparación planteaba una contradicción: pese a su extensa trayectoria petrolera, las provincias productoras habían perdido parte de la ventaja que originalmente justificaba el régimen diferencial.
La discusión también se vinculó con las políticas hidrocarburíferas y el reparto de oportunidades productivas. El peso de Neuquén en el desarrollo de Vaca Muerta y las diferencias en el tratamiento de las actividades vinculadas con los recursos naturales alimentaron los cuestionamientos sobre el lugar que ocupaba Chubut dentro de la estrategia energética nacional.
En diciembre de 2017, durante la presidencia de Mauricio Macri, el Congreso aprobó una reforma tributaria que volvió a reducir el diferencial patagónico de los combustibles.
La modificación profundizó una tendencia que ya se observaba en las estadísticas de precios: la ventaja que durante los años noventa había alcanzado casi la mitad del valor de los combustibles en Buenos Aires se había reducido a una proporción mucho menor.
Los registros de agosto de 2018 expusieron el alcance de ese retroceso. En ese mes, el gasoil se vendía en distintos puntos de la Patagonia a precios superiores a los de la Capital Federal, una situación que contrastaba con el propósito original de compensar los mayores costos regionales.
La pérdida podía medirse también en la evolución de la nafta súper. En 1998, Comodoro Rivadavia, Trelew y Río Gallegos registraban, en promedio, un precio 48,12% inferior al de la Capital Federal.
En 2004, esa diferencia promedio ya había caído al 34,55%. Para 2014, se ubicaba en el 18,30%, mientras que en agosto de 2018 apenas alcanzaba el 11,13%.
La secuencia reflejaba una reducción sostenida de la ventaja para los consumidores de las principales ciudades petroleras de la Patagonia austral. En menos de dos décadas, el diferencial había perdido más de tres cuartas partes de su magnitud original.
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La comparación de los precios entre diciembre de 2014 y agosto de 2018 mostró otra diferencia desfavorable para las ciudades patagónicas: los combustibles aumentaron más que en la Capital Federal.
En el caso de la nafta súper, el incremento acumulado fue del 145,84% en la Ciudad de Buenos Aires. En el mismo período, subió un 166,91% en Comodoro Rivadavia, un 166,60% en Trelew y un 168,76% en Río Gallegos.
Neuquén presentó una evolución diferente, con un aumento del 96,46%, muy por debajo de los registros de las ciudades patagónicas comparadas y de la Capital Federal.
La misma tendencia se observó en las naftas premium. Entre diciembre de 2014 y agosto de 2018, los incrementos alcanzaron el 162,49% en la Capital Federal, el 195,84% en Comodoro Rivadavia, el 197,44% en Trelew y el 195,05% en Río Gallegos. En Neuquén, el aumento fue del 113,71%.
En el gasoil, la suba acumulada llegó al 136,78% en la Capital Federal, frente al 161,01% en Comodoro Rivadavia, el 162,11% en Trelew y el 160,50% en Río Gallegos. Neuquén volvió a registrar un porcentaje inferior, del 128,60%.
Los datos mostraban que la reducción del diferencial no solo había achicado la distancia entre los precios patagónicos y los de Buenos Aires. También había coincidido con aumentos acumulados más elevados en Comodoro Rivadavia, Trelew y Río Gallegos, mientras Neuquén mantenía una trayectoria distinta.
La evolución del régimen entre 1991 y 2018 expuso el retroceso de una política concebida para compensar las particularidades de la Patagonia austral. El beneficio había nacido con una diferencia cercana al 50%, resistió intentos de eliminación en 2000 y 2001, se amplió a nuevas jurisdicciones en 2015 y volvió a reducirse con la reforma tributaria de diciembre de 2017.
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Para los habitantes de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, el resultado fue una pérdida progresiva de la ventaja que durante años había distinguido los precios regionales. La condición de provincias productoras de petróleo no impidió que sus consumidores enfrentaran aumentos superiores a los registrados en Buenos Aires y que, en determinados períodos, el gasoil llegara a costar más que en la Capital Federal.
La información histórica, elaborada a partir de precios de combustibles YPF comercializados por el Automóvil Club Argentino o por Opessa, utilizó registros publicados por el Ministerio de Energía de la Nación.
La serie permite reconstruir un proceso de casi tres décadas: desde la creación del diferencial en agosto de 1991 hasta los mínimos registrados en agosto de 2018. El interrogante que dejó planteado ese recorrido fue cómo una compensación que había llegado a representar casi la mitad del precio de los combustibles terminó reducida a una diferencia de poco más del 11% en la nafta súper.
La discusión también dejó en evidencia la dificultad de sostener una respuesta regional coordinada frente a los cambios tributarios nacionales, aun cuando estaba en juego un beneficio que impactaba de manera directa en el costo de vida, el transporte y la competitividad de las actividades económicas patagónicas.





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