
Las obligaciones públicas, que llegaron a US$ 484.000 millones en septiembre de 2026, generan interrogantes sobre la sostenibilidad del programa económico oficial.



Entre diciembre de 2023 y septiembre de 2026, la inflación acumulada en dólares alcanzó el 168,74% según el tipo de cambio oficial, llegando al 203,19% al considerar el valor del dólar blue. Este encarecimiento de bienes y servicios medidos en moneda extranjera profundiza las dudas sobre la sostenibilidad del programa económico del Gobierno.
Durante el mismo período, la deuda bruta del país se incrementó en US$ 116.000 millones, pasando de US$ 368.000 millones a US$ 484.000 millones. Este aumento del 31,5% en las obligaciones expone tensiones en el programa de Javier Milei, a pesar del discurso oficial que destaca el equilibrio de las cuentas públicas.


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La Secretaría de Finanzas indicó que el resultado fiscal y la evolución del endeudamiento son variables diferentes, ya que un superávit no implica una reducción del stock de deuda ni garantiza divisas para afrontar vencimientos. Las variaciones cambiarias y los ajustes de valuación también inciden en la cifra total de la deuda, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de financiamiento del Estado.
El crecimiento de la deuda, que el análisis original sostiene que avanzó a un ritmo equivalente a unas seis veces el crecimiento del PBI, se vincula con un aumento del riesgo país. Este indicador habría superado el 50% en el período analizado, reflejando la percepción de los mercados sobre la posibilidad de incumplimiento de pagos.
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El atraso cambiario, donde el tipo de cambio sube menos que los precios internos, eleva los costos locales en dólares y puede reducir la competitividad de exportadores y empresas que compiten con importaciones. Este escenario también crea oportunidades para estrategias financieras como la bicicleta, donde los inversores buscan rendimientos superiores al 200% en dólares para determinadas colocaciones, según el informe.
La dinámica de las tasas elevadas incide en el financiamiento público y privado, ya que el Tesoro debe ofrecer condiciones atractivas para renovar posiciones, mientras que encarece el crédito para empresas y consumidores. Si la estabilidad cambiaria depende de mantener fondos en instrumentos en pesos, un cambio en las expectativas podría alterar esas decisiones y aumentar la demanda de cobertura en moneda extranjera.
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La sostenibilidad fiscal no depende exclusivamente del resultado primario, sino también de los intereses, el calendario de vencimientos, las posibilidades de refinanciación y la capacidad del país para generar divisas. Una economía puede tener superávit estatal y, a la vez, enfrentar dificultades para conseguir los dólares necesarios para pagar compromisos externos.
En ese contexto, la deuda nominada en pesos, valuada en unos US$ 238.000 millones según el texto aportado, constituye otra dimensión relevante del endeudamiento público. Sin embargo, dicha cifra debe interpretarse con la metodología de conversión correspondiente que aplica la Secretaría de Finanzas.
















