
Definen los tres niveles de presos que alojará la megacárcel El Infierno en Santa Fe
Actualidad29/10/2026
REDACCIÓNLos internos serán diferenciados con uniformes de colores naranja, rojo y amarillo y se espera inaugurar el penal en mayo de 2027, con capacidad para 1152 personas.



Los futuros ocupantes de la cárcel de máxima seguridad El Infierno, en Piñero, estarán divididos en tres niveles de la estructura delictiva. La secretaria de Asuntos Penales de Santa Fe, Lucía Masneri, detalló que el penal alojará a los líderes, a los gerenciadores o aliados territoriales y a quienes conforman el brazo armado en los barrios. Para facilitar su identificación, los presos utilizarán uniformes de color naranja, rojo y amarillo.
El objetivo central del nuevo complejo es aislar a los cabecillas de las bandas narcocriminales para que no puedan organizar delitos desde la prisión. Masneri explicó que estas personas necesitan estar apartadas no solo para que no cometan delitos por mano propia, sino también para evitar que aumenten su poder y el tamaño de sus bandas. En ese sentido, la funcionaria aseguró que una vez allí «ya no podrán romper a nadie».


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El gobierno provincial considera esta obra como la más emblemática de su gestión y estima que la inauguración será en mayo de 2027. A pesar de que la situación climática generada por el fenómeno de El Niño demoró los trabajos, las tareas bajo techo continúan a buen ritmo y buscarán adelantar la apertura entre un mes y un mes y medio. El penal tendrá capacidad para 1152 internos y contará con más de 800 agentes penitenciarios.

El complejo carcelario se extenderá por 25 hectáreas y estará integrado por cuatro módulos y un edificio central de administración. La seguridad incluirá un doble muro perimetral de 1.800 metros de extensión y 10 metros de altura, con torreones cada 70 metros y una torre principal de 36 metros con visión panorámica. Cada módulo dispondrá de 24 pabellones con celdas individuales de hormigón premoldeado.
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Según detalló Masneri, la apertura de El Infierno generará un efecto positivo en el resto del sistema penitenciario provincial. La reconversión de los pabellones de alto perfil actuales permitirá trasladar reclusos y así «seguir vaciando permanentemente las comisarías, principalmente las de Rosario». En el caso del penal de Piñero, se liberarán unas 500 plazas, lo que posibilitará la reapertura de talleres de resocialización.
Por otra parte, el proyecto carcelario impulsó inversiones clave para la zona de Piñero. Se instaló una nueva estación transformadora que proveerá energía eléctrica a un sector que carecía de factibilidad para la radicación de fábricas o loteos. Además, se construyó una planta de tratamiento cloacal para solucionar problemas ambientales que afectaban a los vecinos de la región.
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