


Una ballena franca austral apareció en las aguas de Puerto Pirámides y marcó el inicio simbólico de la temporada. Aunque la temporada oficial comienza el 15 de junio, este avistaje temprano renovó el entusiasmo de la localidad y de los operadores turísticos. “La emoción fue inmediata, verla fue mágico”, expresó el guía Luis Petite en diálogo con #LA17.
El avistaje fue registrado por el guarda fauna Gustavo Maldonado, quien alertó sobre el movimiento cerca de la costa. La presencia temprana se alinea con lo que ocurrió en años anteriores, cuando las ballenas comenzaron a llegar antes de lo previsto. La naturaleza se anticipa y la localidad recibe cada regreso con alegría.
La llegada de las orcas también sorprendió a los habitantes de la zona. Un grupo fue visto cerca del Mareógrafo, donde habitualmente se detectan durante esta época del año. “Las orcas dan espectáculo en plena temporada baja”, comentaron guías locales.
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Puerto Pirámides se convierte nuevamente en el epicentro del avistaje mundial. Visitantes de todas partes llegan para presenciar un fenómeno que combina emoción, ciencia y turismo responsable. El atractivo se potencia gracias a la infraestructura y la conciencia ambiental del lugar.
Luis Petite relató cómo aprovechan este tiempo para actividades como el buceo y el kayak. La tranquilidad de la zona permite disfrutar de la naturaleza sin interferencias, en armonía con el entorno. “Este lugar tiene una energía distinta, lo disfrutamos todo el año”, aseguró.
Empresarios turísticos continúan incorporando mejoras para ofrecer experiencias inolvidables. Nuevas embarcaciones ya forman parte de la oferta para el avistaje, lo que eleva la calidad del servicio. El sector sigue apostando al crecimiento responsable del turismo de naturaleza.
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La población de ballenas francas australes aumenta año tras año. El récord de ballenatos registrado en 2024 fortaleció la esperanza de superar las cifras durante la temporada 2025. “El año pasado fue increíble, vimos más ballenas que nunca”, sostuvo Petite.
El impacto positivo de la conservación también se percibe en a nivel mundial. Las acciones locales generaron conciencia sobre la importancia de proteger a estos animales frente a amenazas externas. “Japón, Noruega e Islandia aún cazan ballenas, pero la presión social crece”, recordó el guía.
La Comisión Ballenera Internacional reconoce el trabajo argentino en esta materia. Las gestiones desde Puerto Madryn y Puerto Pirámides fueron fundamentales para revertir décadas de depredación. “Gracias al trabajo conjunto, las ballenas volvieron con fuerza”, subrayó Petite.
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El mensaje ambiental se multiplica a través del turismo. Quienes visitan Península Valdés se llevan no solo fotos, sino también una conciencia más fuerte sobre el cuidado de la naturaleza. “Cuidar a las ballenas es cuidar nuestra casa”, concluyó el guía.
Las expectativas para este año son elevadas, a pesar del contexto económico complejo. El turismo internacional no se detiene y ya se notan reservas para los próximos meses. Puerto Pirámides se prepara para recibir a miles de visitantes.
Las orcas y las ballenas coexisten en una región que respira conservación. La diversidad de especies marinas convierte a la zona en un lugar privilegiado. El equilibrio natural aún resiste gracias al esfuerzo de guías, vecinos y científicos.
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La temporada de ballenas representa mucho más que un atractivo turístico. Es un símbolo de convivencia entre humanos y naturaleza, con un compromiso firme por la protección de la fauna marina. “Las ballenas nos recuerdan que aún hay tiempo para cuidar lo que importa”, expresó Petite.
Puerto Pirámides reafirma su lugar como santuario de la vida marina. Las aguas de Península Valdés reciben con orgullo a sus visitantes más esperados. “Cada ballena que llega es un regalo para todos”, finalizó Petite.



