Ricardo Baldi CENPAT

Por Alejandro Cannizzaro y Diego Núñez de la Rosa (Área Comunicación Institucional y Área Divulgación Científica. CCT CENPAT-CONICET)

«Desde el 19 de marzo, rige la cuarentena obligatoria en todo el país, y de la puerta para dentro, en cada hogar, gira un mundo que es interior, íntimo. Aquí se apagan los ruidos característicos de las grandes ciudades, con su tránsito acelerado y se encienden, en cambio, las voces familiares. La rutina es una palabra que comienza a perder definición y se transforma. Es ahora, cómo casi todo, mucho más silenciosa. En este #quedateencasa, la ciencia quiere aportar. No, un grito ni una distorsión; sino claridad. Un conocimiento más, como tantos otros que sume, en tiempos de reflexión y de debate. En un momento, en el que paradójicamente y a pesar de ser de encierro, la imaginación parece tener más libertad para fluir.       

El tráfico y la caza de especies silvestres, la destrucción de hábitat y el cambio climático son tres de las grandes causas que han provocado una enorme pérdida de biodiversidad a escala global ¿Puede relacionarse la aparición de este actual brote de coronavirus con estas amenazas a la biodiversidad? ¿La dinámica y la trama de las sociedades globalizadas, en sus particularidades culturales y en sus dependencias, aceleran el salto de enfermedades que se transmiten desde ciertos animales silvestres a las personas?

Estas preguntas nos condujeron hacia el investigador independiente del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPPEC-CONICET) e integrante del Grupo de Estudio de Mamíferos Terrestres (GEMTE)), Ricardo Baldi, que estudia la diversidad y distribución de herbívoros y carnívoros silvestres en la Patagonia árida y su conservación y coexistencia con actividades humanas. Aquí compartimos sus respuestas:

¿Puede señalarse un vínculo entre esta pandemia por coronavirus y la relación que las personas trazan con el ambiente y en particular con los animales?

Es posible asociar la irrupción de la enfermedad COVID 19 a la crisis global de biodiersidad que está produciendo la pérdida de poblaciones y de especies silvestres así como también de ecosistemas en todo el mundo. Una de las principales amenazas globales a la biodiversidad es la caza y el tráfico de fauna silvestre. Esto favorece el contacto entre animales silvestres y personas y por lo tanto, la propagación de enfermedades zoonóticas. De patógenos que saltan desde especies con las cuales han coevolucionado durante largos periodos de tiempo, a un nuevo huésped. En este caso, el humano. Este coronavirus está asociado a animales capturados vivos que se venden en grandes mercados en contacto estrecho con una enorme cantidad de personas.  

La evidencia más reciente muestra los lazos moleculares entre el nuevo coronavirus y los animales silvestres que se comercializan en los mercados chinos, que es donde apareció la enfermedad. Incluso existen publicaciones científicas del año 2007 alertando sobre el potencial de la familia del Coronavirus para saltar hacia otras especies y más aún: se han publicado artículos en revistas científicas de primera línea en 2015 y 2016 que describen a grupos de especies de murciélagos como reservorios del coronavirus, y la capacidad de determinados coronavirus de mutar a partir de las formas que cursaron el brote de SARS en 2005. El SARS es esa enfermedad que fue descripta como Síndrome Respiratorio Agudo Grave, según sus siglas en inglés.

Los procesos de urbanización han acelerado también un desplazamiento de las especies…

La deforestación está ligada a más del 30 por ciento de los brotes de enfermedades registrados como el Ébola y el Zika en los últimos 30 años. La pérdida de hábitat hace que los animales permanezcan más cerca de poblaciones humanas también generando oportunidades de contacto y la aparición, por lo tanto, de nuevas zoonosis.

Han proliferado a partir de esta pandemia montones de videos sobre fauna silvestre circulando en grandes ciudades, ¿Qué tipos de pensamientos le suscitan, eventos de este tipo?

La primera reflexión es que los animales silvestres no deberían necesitar ir a las ciudades o a los poblados y el segundo que esta presencia de animales silvestres en poblados es un fenómeno creciente en todo el mundo y anterior a la pandemia de coronavirus. Y las razones tienen que ver con la pérdida de hábitat, que es una de las amenazas globales a la biodiversidad. El desmonte, el desarrollo de infraestructura de industria, la urbanización. Son procesos antrópicos que se han expandido sin precedentes.

Por ejemplo en Argentina se desmontaron 8 millones de hectáreas de bosque nativo durante los últimos 20 años. Pero la pérdida de infraestructura y fragmentación de hábitat ocurre en otras regiones y por diferentes causas. Además se construyen caminos, plantas industriales, alambrado, nuevas urbanizaciones, por ejemplo, sobre humedales. El resultado es la pérdida de hábitat y la fragmentación del hábitat remanente en reductos que usualmente están aislados.

Ya en 2019 se habían registrado movimientos de osos polares desde su hábitat natural en el Ártico hacia el sur ha poblados del norte de Rusia debido a la falta de alimento. Incluso uno de estos animales que estaba monitoreado con un radio-collar, se registró que viajó más de 5oo kilómetros en busca de comida.

Es posible que el cese de actividad en muchas de las ciudades trae aparejado la disminución de disturbio humano sobre las especies silvestres y estas sea más visibles en las ciudades, debido a esa falta de disturbio. Pero el fenómeno no es nuevo sino que posiblemente se intensifique en estos días de muy poca actividad.

A modo de conclusión…

Entiendo que cabe como reflexión en este momento por el que está pasando la humanidad entera, pensar que las grandes amenazas a la biodiversidad motorizadas por la actividad humana; también son amenazas para la economía, para nuestros medios de vida y para nuestra salud. Nuestro bienestar está ligado al bienestar de los ecosistemas y de las especies silvestres.»