
Escalada naval en el Atlántico por un petrolero venezolano escoltado por un submarino ruso
Actualidad07/01/2026
REDACCIÓN
Una situación de alta tensión naval se desarrolla en aguas del Océano Atlántico, donde fuerzas de Estados Unidos mantienen desde hace dos semanas la persecución de un petrolero que transporta crudo venezolano bajo bandera rusa. El buque, actualmente identificado como Marinera, quedó en el centro de una disputa internacional tras la decisión de Rusia de enviar un submarino de su Armada para escoltarlo y evitar su incautación.
El episodio se inscribe dentro de la política de presión impulsada por el presidente Donald Trump, quien el 16 de diciembre dispuso un “bloqueo total” sobre las exportaciones energéticas de Venezuela. La medida profundizó el control marítimo estadounidense y derivó en operaciones de interdicción sobre buques vinculados al comercio petrolero venezolano.
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Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio explicó que el objetivo del bloqueo apunta a restringir el flujo de recursos hacia los remanentes del poder chavista y a frenar circuitos comerciales considerados irregulares. En ese marco, la vigilancia naval se intensificó sobre embarcaciones que partieron desde puertos venezolanos con destino internacional.
Durante las últimas semanas, la ofensiva estadounidense incluyó incautaciones e inspecciones a distintos petroleros que navegaban con cargamentos de crudo. Algunas de esas acciones terminaron con buques retenidos y otras con autorizaciones para continuar viaje, aunque bajo observación. La persecución del Marinera marcó un punto distinto al incorporar presencia militar rusa directa en aguas abiertas.
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Especialistas en monitoreo marítimo advirtieron además sobre maniobras irregulares de navegación detectadas tras la reciente captura de Nicolás Maduro. Según reportes de TankerTrackers.com, al menos 16 petroleros sancionados dejaron de emitir señales desde puertos venezolanos, con sistemas de identificación automática apagados o con falsificación de coordenadas para ocultar su rumbo hacia el este.
Ese movimiento respondió, de acuerdo con analistas del sector energético, a una urgencia operativa dentro del sistema petrolero venezolano. Las instalaciones de almacenamiento se encuentran al límite de su capacidad, lo que obliga a despachar cargamentos aun en condiciones de riesgo, ante la posibilidad de daños estructurales en la infraestructura si el crudo no se moviliza.
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En Caracas, la situación también dejó expuestas tensiones internas. La dirigente interina Delcy Rodríguez afronta su primer conflicto de autoridad luego de que varias de estas embarcaciones zarparan sin aval del gobierno provisional, un hecho que reflejó fisuras en el control sobre PDVSA.
Mientras la persecución continúa en el Atlántico, el despliegue simultáneo de fuerzas estadounidenses y rusas mantiene un escenario sensible en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo. El cruce de intereses energéticos, militares y diplomáticos volvió a situar al comercio petrolero venezolano como un factor de fricción internacional de alcance global.
Fuente: NA.




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