
El Gobierno mantiene la idea de privatizar Aerolíneas Argentinas, pero corre el foco hacia otras empresas
Política07/01/2026
REDACCIÓN
El Gobierno nacional ratifica su orientación privatizadora para 2026, aunque dentro de ese esquema Aerolíneas Argentinas dejó de ocupar el primer lugar en la lista de urgencias. Funcionarios del entorno presidencial y legisladores oficialistas reconocen que la compañía aérea atraviesa un momento distinto al de otras firmas estatales, lo que llevó a reordenar las prioridades para el arranque del año legislativo.


En los despachos de la Casa Rosada señalan que el proceso de ordenamiento normativo y financiero de las empresas públicas quedó más encaminado tras un 2025 sin sobresaltos cambiarios y con la economía estabilizada. En ese marco, la privatización de Aerolíneas sigue en el horizonte, pero sin un calendario inmediato, a diferencia de otras compañías que ya cuentan con aval legislativo y balances listos para una licitación.
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Desde el oficialismo reconocen que no existe una decisión política de acelerar en el Congreso un proyecto de venta de Aerolíneas Argentinas durante los primeros meses de 2026. El principal argumento es el superávit operativo que hoy muestra la empresa, una situación que la diferencia de otras firmas estatales que cerraron el último ejercicio con números en rojo.
Una fuente parlamentaria resumió esa mirada al señalar: “Los cielos están abiertos, Aerolíneas compite, está con superávit, comprando aviones y la gente está contenta con el funcionamiento. Privatizar siempre es prioridad, pero lo de Aerolíneas vendrá más adelante”. En la misma línea, otro funcionario cercano a la compañía explicó que “no necesitás salir corriendo a venderla porque no la estás asistiendo”, en referencia a la ausencia de transferencias del Tesoro.
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Los datos oficiales refuerzan ese diagnóstico. La aerolínea estatal registró en 2024 una ganancia de US$20,7 millones, mientras que el resultado de 2025 se conocerá en marzo. Además, en noviembre anunció la incorporación de 18 aviones entre 2026 y 2027, lo que implica una expansión de al menos 20% de su flota, con una inversión estimada en US$65 millones.
Dentro del Ejecutivo también pesa otro factor: el impacto sistémico que tendría una eventual privatización. Aerolíneas concentra cerca del 60% del mercado doméstico y conecta 37 destinos dentro del país, muchos de ellos mediante corredores federales que evitan pasar por Buenos Aires. Un funcionario involucrado en el proceso lo expresó con claridad: “La privatización implica una discusión más profunda. Cuando definís qué querés para esa empresa, definís qué querés para el país. Porque no es una simple compañía, es el sistema aerocomercial de la Argentina”.
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En el Congreso, el antecedente reciente tampoco ayuda a acelerar los tiempos. A fines de 2025, el proyecto para habilitar la privatización perdió impulso: aunque contaba con dictamen de comisión, nunca llegó al recinto por falta de votos, en un escenario marcado por el rechazo del kirchnerismo y la izquierda, y por las dudas de varios gobiernos provinciales que dependen de las rutas aéreas federales.
Mientras tanto, el Gobierno decidió concentrar esfuerzos en otras empresas estatales consideradas más avanzadas en su proceso de saneamiento. Entre las firmas que aparecen como prioritarias para 2026 figuran AySA, Intercargo, sectores de Enarsa vinculados a generación térmica, los trenes de carga y la concesión de rutas nacionales, con el Belgrano Cargas como primer caso en carpeta.
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Desde el Ejecutivo admiten que muchas de estas compañías arrastraban años sin balances consolidados y que el estado de la infraestructura complica la valuación. Aun así, aseguran que existe interés de inversores y destacan como antecedente positivo la adjudicación de las represas hidroeléctricas del Comahue, concretada a fines de 2025 por US$707 millones.
Fuente: LA NACION.
















