
El maíz entra en la definición del rinde con humedad ajustada y lluvias que no llegan
Actualidad07/01/2026
REDACCIÓN
En plena campaña gruesa, el maíz transita el período de llenado de grano con humedad justa, un tramo sensible que define el peso final y la calidad del cereal. Tras un diciembre y los primeros días de enero con precipitaciones escasas y temperaturas elevadas, productores y técnicos siguen de cerca los pronósticos con la expectativa de que las lluvias anunciadas alcancen efectivamente a las regiones productivas.
Aunque el número de granos ya quedó definido por espiga y mazorca, ahora se juega el peso de mil granos, una variable que impacta de manera directa en el rinde. La coincidencia entre especialistas es clara: si falta agua en esta etapa, el potencial armado se resiente, aun cuando la estructura del cultivo muestre buen desarrollo.
OTRAS NOTICIAS:


Las primeras señales ya aparecen en distintos lotes. Plantas que semanas atrás exhibían un verde intenso comienzan a virar a tonos amarillentos, con un diagnóstico compartido: las reservas se vacían y el margen se achica. En ese contexto, el asesor CREA de Río Quinto, Nicolás Marín Moreno, describió el escenario con crudeza: “Hoy están todos los cultivos con los tanques medio vacíos o a un cuarto, esperando la lluvia”.
El foco está puesto en el maíz de primera, que ya superó la floración y avanza en la definición del peso. Marín Moreno advirtió que, desde la zona núcleo —Pergamino, Rojas, Junín— hasta Rufino, los lotes “están muy buenos”, pero el agua comienza a faltar. Con temperaturas altas, la evaporación diaria alcanza valores elevados, un ritmo que consume rápidamente las reservas del suelo.
OTRAS NOTICIAS:
Hacia el oeste, la situación se vuelve más exigente. Desde la ruta 33 hacia la 35 el déficit se siente con mayor intensidad, y el balance hídrico negativo ya impacta en las decisiones productivas. “El productor que fue cauto con la cantidad de plantas está mejor parado; el que apostó a poblaciones altas hoy está complicado”, explicó el técnico, al tiempo que señaló que muchos esperan la lluvia para definir destino y rinde.
Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la jefa de estimaciones agrícolas Cecilia Conde confirmó que el déficit hídrico deja huellas en algunas áreas. “La falta de precipitaciones registrada en las últimas semanas en el norte de La Pampa y el noroeste de Buenos Aires ya se hace sentir en los cultivos”, señaló, y advirtió: “De persistir este escenario de falta de precipitaciones, el potencial productivo de los lotes más adelantados podría verse afectado”.
OTRAS NOTICIAS:
En el plano climático, Conde indicó que las condiciones del ENSO responden a una fase débil de La Niña, con probabilidad superior al 60% de transición hacia un escenario neutral durante el trimestre enero–febrero–marzo. En ese marco, la evolución de las lluvias en enero y febrero resulta decisiva para consolidar rendimientos.
Una mirada complementaria llega desde la Bolsa de Comercio de Rosario. Su jefe de estimaciones, Cristian Russo, reconoció la preocupación por diciembre y enero, aunque destacó que la región núcleo venía de meses con lluvias por encima de la media. Tras una primera ola de calor, el patrón comenzó a cambiar y el sector espera los próximos eventos: “Estamos esperando el agua, que para la región central es muy importante y muy determinante”, afirmó.
OTRAS NOTICIAS:
El optimismo se sostiene también en el área implantada, con una de las mayores siembras de los últimos años. Russo remarcó que se espera una campaña muy importante y que lo peor de esta Niña débil y corta ya quedó atrás, con lluvias relevantes en el norte del país que dan una segunda vida a la campaña. Aun así, el mensaje converge: el clima define el resultado en este tramo.
Desde la zona núcleo, el asesor Julio Lieutier aportó una visión algo más tranquila. Explicó que el suelo llegaba con buena humedad, lo que permitió evitar estrés marcado, y describió lotes parejos y con buen estado general. Sin embargo, dejó una advertencia: si la Niña se prolonga y las lluvias no llegan, lo tardío puede empezar a sufrir. Con alto potencial en juego, el agua vuelve a marcar la diferencia.
Fuente: LA NACION.
















