El Club de las Tejedoras cumple 46 años

Enfoques07/01/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
club de las tejedoras
Elsa García Club de las Tejedoras

El Club de las Tejedoras de Puerto Madryn prepara un nuevo año de trabajo solidario y pide ayuda para sostener la producción. Elsa García explicó que hoy la prioridad es conseguir lana para seguir abrigando a quienes más lo necesitan. En diálogo con LU17, remarcó que aceptan ovillos para dos agujas, sin importar el color, porque todo suma cuando el invierno aprieta. “Hace falta lana”, repitió, y alentó a vecinas y vecinos a acercar donaciones ó sumarse a tejer.

La historia del espacio nació en 1980, cuando Norma Franco reunió mujeres con un objetivo simple y comunitario. Elsa, tomó la posta tras su muerte y sostuvo la idea de “un club sin política, sin racismo” para trabajar en igualdad.


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Con lo tejido arman gorros, bufandas y zapatitos de dormir, y también avanzan con mantas que completan entre varias manos. La entrega llega a escuelas, geriátricos y hogares, además del hospital, siempre con criterio de repartir para todos. El año pasado, el grupo logró vestir a una escuela entera, con grados de más de 30 chicos, y el desafío se repite cada temporada. "También llevamos tejidos a los Geriátricos, al hospital y a quiénes necesiten". Elsa contó que la lana se termina rápido y que a veces no alcanzan a cubrir turnos completos. "Hoy, básicamente necesitamos lanas".

Quienes quieran aprender también tienen lugar, porque la propuesta incluye acompañamiento y paciencia, mate de por medio. Elsa abre su casa y enseña los lunes y viernes, de 15.30 a 18, con una regla clara: “Acá no se cobra nada”.


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Además de lanas, reciben ropa y elementos de uso diario, desde utensilios hasta frazadas, y todo vuelve a circular por donación. “Acá todo sirve”, dijo, pensando en familias que atraviesan urgencias, incendios o pérdidas y necesitan rearmarse. Otro pedido especial apunta a la donación de una máquina de tejer en buen estado, ya que la que usaban quedó sin arreglo y aceleraba la producción. Una máquina nueva permitiría hacer más prendas y aliviar el trabajo artesanal que hoy depende solo de agujas.

Elsa resume la motivación en su propia historia de esfuerzo y en la gratitud por la ayuda que recibió, y por eso elige devolver con trabajo comunitario. “Va a hacer mucho frío este año”, advirtió, y convocó a sumar manos en Espora 163.

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