Autodespacho en Neuquén: cargar con la app, tope de $80 mil y control en playa

Actualidad12/01/2026Sergio BustosSergio Bustos
autoservicio combust
Autoabastecimiento en Neuquén.

El autodespacho de combustibles se instala en la Cuenca Neuquina con una mecánica concreta: el conductor carga, pero la operación depende del celular y de condiciones de seguridad que no se negocian. La habilitación a nivel país se apoya en el Decreto 46/2025, que habilita esta modalidad y abre el camino para que las estaciones la incorporen en determinados surtidores.

En el día a día, el sistema no reemplaza de manera total al despacho tradicional. Se integra como una opción más dentro de un esquema mixto, donde conviven filas con atención en playa y una isla pensada para el autoservicio. Esa convivencia explica por qué el usuario se encuentra con dos lógicas distintas en un mismo lugar, según el surtidor y la disponibilidad.

En Neuquén capital, la experiencia toma forma en una estación YPF ubicada en Illia e Islas Malvinas, señalada como punto piloto dentro de la ciudad. También aparece la YPF de Plottier, en Santa Fé 370, como otro caso donde el sistema ya se incorpora y suma práctica en el Alto Valle.

El primer cambio fuerte aparece antes de tocar el surtidor. Todo arranca en la App YPF y el pago queda dentro del circuito digital. En este formato, no existe la opción de pagar en efectivo en el surtidor de autodespacho, porque la autorización de carga sale desde la aplicación. Eso obliga a llegar con el teléfono operativo, conexión y un medio de pago asociado.


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Ya frente al surtidor, el paso que habilita la operación se repite siempre: escaneo del código QR. La app pide elegir el tipo de combustible y fijar el monto, con un límite claro por transacción: hasta $80.000. Con esos datos, el usuario confirma y el sistema queda listo para liberar la carga.

Antes de habilitar el flujo, la aplicación muestra un recordatorio de seguridad de aceptación obligatoria. Ese punto ordena la operatoria y busca frenar impulsos típicos de “cargar rápido” sin prestar atención. Recién después de aceptar y confirmar el pago, el surtidor libera el combustible.

En la parte física, el procedimiento resulta conocido, pero cambia quién lo ejecuta. El conductor retira el pico, realiza la carga y lo devuelve a su posición original. El motor permanece apagado durante todo el proceso, sin excepción, y la lógica del sistema empuja a mantener la misma atención que en el despacho asistido.

La seguridad no queda librada solo a la conducta del usuario. La Resolución 147/2025 de la Secretaría de Energía fija requisitos para que una estación ofrezca autodespacho y sostiene un criterio central: aunque el cliente cargue solo, la estación mantiene supervisión obligatoria. El personal de playa cumple tareas de monitoreo y asistencia ante cualquier incidente.


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También aparecen prohibiciones directas que apuntan a cortar prácticas riesgosas. El autodespacho prohíbe la carga en bidones o envases sueltos y limita la operación al llenado directo del tanque del vehículo. A la vez, los surtidores incorporan equipamiento específico, con válvulas de impacto y sistemas de corte automático ante desbordes o desconexiones accidentales de la manguera.

En la región, el mapa crece de manera gradual y con ritmos distintos. En Cipolletti, una YPF en Esmeralda y Ecuador ultima detalles para sumar el autoexpendio. En Villa Regina, una estación ubicada en la intersección de Avenida Rivadavia e Inmigrantes también aparece con preparativos completos para habilitar el servicio.

El impacto en el sector suma miradas contrapuestas. La cámara de expendedores marca ventajas vinculadas a horarios extendidos, sobre todo nocturnos, y a una estructura de costos distinta. Del otro lado, el gremio SOESGyPE sostiene preocupación por la estabilidad laboral de los playeros y por el traslado de una tarea sensible a usuarios sin capacitación específica, aun con protocolos y equipos de seguridad.

Para el usuario que circula por el área de Vaca Muerta, el atractivo inmediato se vincula con la agilidad. En estaciones con alto flujo, el texto de referencia menciona una reducción del tiempo de espera promedio del 40% en la fila de autodespacho, junto con beneficios vinculados a la billetera virtual. Aun así, el sistema impone condiciones claras: sin efectivo, con tope por operación y con reglas estrictas de seguridad.

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