
El acero reciclado vuelve a la vida en objetos cotidianos y soluciones industriales
Actualidad12/01/2026
REDACCIÓN
El acero reciclado se obtiene a partir de piezas y productos que ya cumplieron su vida útil, son recolectados, clasificados y reintroducidos en los procesos productivos. A diferencia de otros materiales, este metal no pierde resistencia, maleabilidad ni durabilidad durante el reciclaje, lo que permite su reutilización en una amplia variedad de aplicaciones, desde relojes de muñeca hasta infraestructura para eventos masivos.


Según un informe de la Oficina Internacional del Reciclaje (BIR), el reciclado de acero no solo evita la extracción de nuevas materias primas, sino que también reduce de manera significativa el consumo de energía y las emisiones de carbono, consolidándolo como uno de los pilares de la economía circular a nivel global.
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En Argentina, se estima que el 85% del acero reciclado proviene de productos de gran porte en desuso, como vehículos fuera de circulación, electrodomésticos obsoletos e infraestructuras desmontadas. Este circuito pone en evidencia el rol estratégico de la logística inversa, clave para garantizar que los materiales vuelvan al sistema productivo de forma eficiente y sustentable.
Los envases metálicos, como latas de conserva y aerosoles, también cumplen una función relevante dentro del esquema de recuperación. Aunque su vida útil es breve, su retorno al circuito industrial resulta ágil. En Europa, por ejemplo, este tipo de residuos se consolidó en 2023 como una de las fracciones con mayor tasa de reciclado, de acuerdo con datos sectoriales especializados.
La versatilidad del acero reciclado permite su uso en estructuras edilicias, componentes automotrices, electrodomésticos, rieles ferroviarios, envases y maquinaria, convirtiéndolo en un insumo estratégico para sectores como la construcción, la energía y la industria. Esa adaptabilidad explica su creciente presencia en productos de uso cotidiano.
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Entre los ejemplos más visibles aparecen las botellas reutilizables, que acompañan la rutina diaria de miles de personas. En los últimos años, empresas internacionales desarrollaron modelos fabricados con hasta un 95% de acero reciclado, logrando reducir en más de un 30% las emisiones asociadas a materias primas en comparación con procesos tradicionales.
También se destacan los relojes sustentables, como el desarrollado por una firma suiza que combinó acero reciclado y energía solar. El proyecto incorporó una fundición alimentada por energía solar, basada en un sistema de espejos cóncavos montados sobre un helióstato, marcando un avance tecnológico relevante en materia de sostenibilidad industrial.
Otro uso frecuente se observa en las vallas metálicas utilizadas en conciertos, partidos de fútbol y eventos masivos. Fabricadas con alambres galvanizados y protección anticorrosiva, estas estructuras provienen muchas veces de acero con vida útil previa y hoy cumplen una función central en la seguridad del público, gracias a su resistencia, estabilidad y facilidad de transporte.
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En el ámbito doméstico, el acero reciclado también llegó a la cocina. Empresas europeas desarrollaron cacerolas y utensilios con más de un 90% de acero reciclado, integrando diseño contemporáneo, funcionalidad y una baja huella de carbono, sin resignar estándares estéticos ni de calidad.
Los avances tecnológicos en fundición, clasificación y control de calidad permiten hoy un uso cada vez más preciso del material reciclado. A diferencia de otros insumos que enfrentan límites técnicos o económicos, el acero puede reciclarse indefinidamente sin degradarse, una característica que lo posiciona como protagonista de la economía circular.
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“El acero es parte de la solución a los desafíos ambientales globales”, señaló Carlos Vaccaro, director ejecutivo de la Cámara Argentina del Acero, al remarcar que su capacidad de reciclado infinito lo convierte en un insumo central más allá de la construcción.
Una vez finalizada la vida útil de los productos, los materiales se acopian en depósitos de chatarra, se funden en acerías y se transforman nuevamente en chapas o productos largos que regresan al mercado con múltiples aplicaciones. De este modo, el reciclaje de vehículos, electrodomésticos, infraestructuras y envases no solo optimiza recursos, sino que consolida un modelo productivo más eficiente y sustentable, donde el acero ocupa un lugar privilegiado.




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