

El amistoso entre River y Peñarol comenzó con un homenaje especial a Antonio Alzamendi, ídolo histórico de ambos clubes. La ceremonia se realizó antes del pitazo inicial en el Campus de Maldonado. La previa se llenó de emoción y recuerdos de gloria.


Los presidentes de las dos instituciones le entregaron camisetas de cada club, como símbolo de reconocimiento. Además estuvo Enzo Francescoli, excompañero y actual mánager de River. Su presencia resaltó la importancia del homenaje.
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Alzamendi dejó huella en River en dos etapas distintas durante los años 80, convirtiéndose en protagonista de ciclos exitosos. Su gol en la final de la Copa Intercontinental de 1986 lo inmortalizó. La historia lo recuerda como uno de los grandes ídolos del club.
En Peñarol, aunque su estadía fue breve, también tuvo un impacto destacado, marcando 15 goles en 19 partidos en 1985. Fue pieza clave para que el club se consagrara campeón uruguayo. Su relación con el equipo carbonero sigue vigente en la memoria de los hinchas.
El homenaje sirvió para unir pasado y presente en la previa del amistoso, recordando los logros de Alzamendi en ambos lados del Río de la Plata. La ceremonia generó aplausos y reconocimiento de jugadores y fanáticos. Su figura quedó como ejemplo de compromiso y talento.
El delantero uruguayo brilló tanto en clubes como en la Selección de su país, consolidando una carrera exitosa y respetada. Su legado trasciende estadísticas y títulos. La emoción se sintió en cada gesto durante la entrega de las camisetas.
Francescoli destacó la figura de su excompañero y resaltó su aporte al fútbol uruguayo y sudamericano, recordando goles y momentos decisivos. Su intervención sumó una mirada personal y cercana. El vínculo entre ambos fue aplaudido por todos los presentes.
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El reconocimiento se vivió como un acto de gratitud y memoria, donde la historia y la actualidad se encontraron en el campo. River y Peñarol reforzaron la conexión histórica entre ambos clubes. Los hinchas acompañaron con respeto y cariño el tributo.
Alzamendi recibió un homenaje que celebra tanto sus logros deportivos como su legado humano, simbolizando respeto y admiración de dos instituciones centenarias. Su figura sigue siendo referencia para nuevas generaciones. La ceremonia quedó grabada en la memoria de todos los presentes.
El amistoso continuó luego del homenaje, pero la atención inicial estuvo en la figura de Alzamendi, recordando que algunos nombres trascienden épocas y fronteras. River y Peñarol compartieron un momento de historia y emoción. El gesto reafirma la importancia de honrar a quienes marcaron la historia del fútbol sudamericano.













