
Hantavirus, una enfermedad de alta gravedad que exige prevención constante
Enfoques20/01/2026
REDACCIÓN
Especialistas en infectología explicaron en #LA17 por qué el hantavirus sigue siendo un tema relevante para la salud pública, aun con pocos casos, y remarcaron la importancia de la prevención y la sospecha clínica temprana.

El hantavirus suele volver a la agenda pública durante el verano, asociado a viajes a la cordillera, actividades rurales o trabajos en ámbitos cerrados. Sin embargo, las médicas Ana Muglia y Teresa Strella aclararon que su importancia sanitaria no depende de la cantidad de casos, sino de la gravedad que puede alcanzar la enfermedad.
Durante una entrevista en el programa #MODO17 por #LA17, ambas especialistas explicaron que “no es una epidemia”, salvo en situaciones muy particulares. Strella precisó que “hablamos de brote o epidemia cuando el número de casos supera lo esperado para una región y un período determinado”, algo que se evalúa mediante vigilancia epidemiológica.
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La relevancia del hantavirus radica en su impacto clínico. “Es una enfermedad de baja frecuencia, pero con una letalidad muy alta”, explicó Strella, y agregó que “las personas frecuentemente fallecen como consecuencia de esto y, además, no existe un tratamiento específico”. Esa combinación convierte al virus en una preocupación permanente para la salud pública.
El mecanismo de transmisión está bien definido. “El hantavirus lo transmiten los ratones”, señaló la médica, y se adquiere principalmente por inhalación de aerosoles generados a partir de heces, orina o saliva de roedores. El riesgo aumenta en ambientes cerrados, poco ventilados o que permanecieron desocupados durante largos períodos.

En su fase inicial, la enfermedad presenta síntomas poco específicos. “Comienza con un cuadro pseudogripal, similar a una gripe pero sin catarro ni mocos”, describió Strella. Ese período puede extenderse entre cinco y siete días, lo que dificulta que pacientes y equipos de salud piensen de inmediato en hantavirus.
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Con el correr de los días aparece la fase más grave. “Evoluciona hacia el síndrome cardiopulmonar, con falla del corazón y de los pulmones”, una situación que requiere internación en terapia intensiva y explica la elevada mortalidad asociada al virus.
Consultadas sobre la estacionalidad, las médicas aclararon que puede haber casos durante todo el año, aunque la incidencia se vincula directamente con las actividades humanas. “Es una enfermedad de tipo laboral”, asociada a trabajos rurales, galpones cerrados, depósitos o tareas que implican ingresar a espacios donde pueden habitar roedores.
Desde el punto de vista histórico, el hantavirus es relativamente reciente en América. “Se identifica por primera vez en Estados Unidos en la década del 90”, recordó Strella, y luego se reconoce en Argentina. En ese proceso, destacó el aporte de la doctora María Lázaro, quien identificó retrospectivamente transmisión interhumana en la región andina.
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En la mayor parte del país, los casos se relacionan con exposición ambiental, aunque existen excepciones. “La región andina y algunos clústeres en la provincia de Buenos Aires registraron transmisión interhumana”, vinculada al virus Andes, característico del sur argentino.
El diagnóstico temprano continúa siendo uno de los principales problemas. “Cuesta sospecharlo porque empieza como una gripe común”, explicó Muglia, y agregó que las pruebas diagnósticas existen, pero no están disponibles en todos los centros de salud, lo que obliga a derivar muestras y retrasa la confirmación.
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En cuanto al tratamiento, las especialistas fueron claras. “No contamos con un antiviral específico”, señalaron. Hubo experiencias con ribavirina, incluso durante el brote de Epuyén, pero “falta evidencia sólida y la baja frecuencia dificulta sostener estudios”. Por eso, coincidieron en que la prevención sigue siendo la principal herramienta.

En ese sentido, remarcaron la importancia de los hábitos individuales y colectivos. “Todo lo podemos solucionar con nuestras conductas”, afirmaron, en referencia al manejo de residuos, la ventilación de espacios cerrados y el respeto por senderos y áreas habilitadas. “Muchas veces los casos ocurren cuando invadimos el hábitat del roedor”, advirtieron.
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Hablar del hantavirus fuera de situaciones críticas también forma parte de la prevención. Como señalaron las especialistas, la información permanente y la conciencia sobre el riesgo resultan fundamentales para reducir la exposición y favorecer la consulta temprana ante síntomas compatibles.

















