

La temporada de pesca de langostino en aguas de nuestra provincia transcurre con un ritmo que llena de optimismo al sector productivo. Los datos oficiales confirman que, desde el inicio de la zafra, los desembarques ya superaron las 52.000 toneladas, lo que garantiza un flujo constante de materia prima para la industria local. Este volumen de capturas permite que las plantas de procesamiento trabajen a máxima capacidad, inyectando una vitalidad económica fundamental para los vecinos de Puerto Madryn y Rawson que dependen directamente de esta actividad.


La excelencia del recurso extraído en el litoral chubutense, conocido científicamente como Pleoticus muelleri, posiciona una vez más a la provincia como un referente ineludible en el comercio exterior. La calidad del langostino onshore es considerada distintiva a nivel global, transformándose en una mercadería apetecible para los paladares más exigentes de Europa y Asia. Los armadores coinciden en que, si bien el esfuerzo de pesca requiere precisión, el resultado es un producto de altísimo valor que permite sostener miles de puestos de trabajo genuinos.
Las operaciones en los muelles muestran un dinamismo envidiable gracias a las buenas condiciones climáticas que acompañaron a la flota durante estos meses. En noviembre se registraron cerca de 15.000 toneladas, cifra que saltó a las 25.695 toneladas en diciembre, marcando un cierre de año excepcional para la economía regional. Durante las primeras semanas de enero, la tendencia se mantuvo firme con el ingreso de otras 11.500 toneladas, consolidando una temporada que se perfila como una de las más estables de los últimos tiempos.
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El puerto local se encuentra actualmente en su pico de movimiento, con una sinergia perfecta entre el trabajo de la estiba, la logística de transporte y las actividades conexas. Las plantas de procesamiento están plenamente abastecidas, lo que permite que el ritmo de trabajo sea intenso y productivo para toda la cadena. Esta dinámica no solo beneficia a las grandes compañías, sino que moviliza a cientos de pequeñas y medianas empresas proveedoras de servicios que encuentran en la zafra su principal sostén económico anual.
La flota opera con rendimientos aceptables y, lo que es más importante, con un predominio de tallas comerciales que facilitan el procesamiento y la exportación. Aunque algunos barcos deben realizar un esfuerzo mayor para completar sus bodegas, la tecnología de punta y la experiencia de los capitanes aseguran la eficiencia de cada marea. Para los empresarios del sector, la actual estabilidad de la pesquería es una señal de salud del recurso, permitiendo una planificación seria de cara a los meses que restan de actividad.
La cadena productiva de la industria pesquera está en pleno funcionamiento, imprimiendo una fuerte dinámica que se siente en el consumo interno de nuestras ciudades. Desde la Secretaría de Pesca se observa con agrado cómo la operatividad de los barcos se traduce en bienestar para las familias vinculadas al mar. El factor climatológico, que ha sido mayormente favorable, permitió reducir al mínimo los días de inactividad, maximizando así los beneficios para las tripulaciones que pasan días enteros en busca del preciado "oro rojo".
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En las calles de Puerto Madryn y Rawson, el impacto de una buena zafra es evidente en la circulación de bienes y servicios. El trabajo coordinado entre el sector público y el privado permite que la logística de exportación fluya sin contratiempos, asegurando que el langostino llegue a destino conservando todas sus propiedades organolépticas. Es esta eficiencia la que garantiza que los mercados internacionales sigan eligiendo el producto chubutense por encima de otros competidores directos en la región.
Con dos meses de temporada por delante, las expectativas de superar las metas del año pasado son muy altas entre los trabajadores del sector. La meta es alcanzar un equilibrio que permita aprovechar al máximo el recurso sin descuidar el futuro de la especie en el Golfo. La discusión sobre los volúmenes finales de captura se da en un marco de plena actividad, donde la prioridad sigue siendo mantener los niveles de empleo y la excelencia del producto final que sale de nuestras costas.
La industria pesquera de Chubut demuestra una vez más su capacidad de resiliencia y su importancia estratégica para el crecimiento de la provincia. Mientras la flota tangonera continúa operando en aguas jurisdiccionales, el optimismo se contagia en cada eslabón de la cadena de valor. El langostino no es solo un recurso natural; es la base de un sistema productivo que, cuando funciona bien, asegura prosperidad y futuro para toda la comunidad costera.







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