

Una familia que viajaba desde Mendoza vivió horas de terror tras el robo de su camioneta y casa rodante con personas adentro, en un episodio que dejó secuelas emocionales profundas.

El viaje familiar que tenía como destino Mar del Plata se transformó en una experiencia traumática que aún resuena en cada integrante. El robo de una camioneta con una casa rodante ocupada por una madre y sus hijos pequeños expuso a la familia a una situación de riesgo extremo, en plena ruta y en horario nocturno.
El hecho ocurrió cuando Jesús David Matmud, de 44 años, detuvo su vehículo para atender una necesidad cotidiana durante el trayecto. La familia, que había salido desde Mendoza para pasar unos días de descanso, jamás imaginó que ese alto en el camino derivaría en amenazas de muerte, separación forzada y violencia física.
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“Frenamos la casilla para poder bañar a los chicos”, relató Jesús, al explicar que el grupo se organizó de manera habitual, sin advertir movimientos extraños en el lugar. En ese contexto, tres delincuentes pusieron en marcha la camioneta, con parte de la familia aún dentro de la casa rodante.
El momento en que comprendió lo que sucedía marcó un punto de quiebre. “El nene más grande me dijo ‘papá, papá, la camioneta’”, recordó. Convencido de que no podía dejar a su familia atrás, se colgó del enganche del vehículo, mientras sus hijos mayores quedaban abandonados al costado de la ruta.
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Dentro de la camioneta, la situación escaló con rapidez. Jesús contó que le apoyaron un arma en el cuerpo y le advirtieron: “Quédate quieto, tirate o te quemo”. Aun así, se negó a soltarse y comenzó una negociación desesperada para priorizar la vida de su esposa y sus hijos más pequeños.
“No me podía tirar porque estaba mi familia en la casilla”, explicó. En medio de los gritos y las amenazas constantes de “te mato, te mato”, pidió que liberaran a su esposa y a los bebés, aun aceptando perder el vehículo y sus pertenencias.
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Durante el trayecto, intentó pedir ayuda al cruzarse con un colectivo. “Me están robando con mi familia”, gritó al chofer, mientras continuaba bajo amenaza armada. La maniobra terminó con choques y desvíos bruscos, que pusieron en peligro a todos los ocupantes de la casa rodante.
Finalmente, los delincuentes accedieron a detenerse. “Bajá a tu familia y andate porque te mato”, fue la orden que recibió. Su esposa descendió completamente desnuda, intentó aferrarse al vehículo y fue arrastrada junto a él durante varios metros, hasta que ambos cayeron sobre el asfalto. La camioneta y la casa rodante se alejaron del lugar.
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Horas más tarde, efectivos policiales hallaron el vehículo en un descampado del barrio Hipódromo. La familia sobrevivió, pero el impacto emocional persiste. Los dos hijos mayores, que habían quedado solos en la banquina, fueron asistidos por una familia vinculada a una iglesia, hasta que pudieron reencontrarse con sus padres.
“Quieren volverse a la casa, tienen miedo de salir”, relató Jesús sobre el estado emocional de sus hijos. El episodio dejó secuelas profundas, especialmente en los más chicos, que quedaron expuestos a una violencia que alteró por completo la idea de seguridad.
Fuente: TN















