
Un acuerdo por LNG pone al Golfo San Matías en el mapa del GNL con plantas, buques y obras por 30 años
Actualidad23/01/2026
REDACCIÓN
Río Negro firmó este viernes 23 de enero de 2026 un Acta Acuerdo con YPF S.A. y Argentina LNG SAU para fijar condiciones de trabajo del Proyecto Argentina LNG. El entendimiento apunta a ordenar el despliegue de infraestructura para producir, tratar, licuar y exportar gas natural desde la costa atlántica. El centro geográfico del plan queda en el Golfo San Matías, donde se prevén instalaciones en tierra y unidades flotantes mar adentro.


La firma la encabezaron el gobernador Alberto Weretilneck, el presidente y CEO de YPF Horacio Marín y el vicepresidente de Asuntos Públicos Lisandro Delonardis. El documento, según la información difundida, busca dejar asentadas reglas y compromisos para un esquema de exportación de largo plazo. Más allá de los anuncios, el acuerdo instala una discusión concreta para la provincia: qué obras llegan primero, qué servicios se movilizan y qué capacidades locales se necesitan.
El proyecto se apoya en una lógica simple: la producción de Vaca Muerta se vincula con una ventana de salida por el Atlántico. En el texto se describe a Río Negro como plataforma “logística, industrial y exportadora”, una definición que remite a puertos, movimiento de cargas, empleo en servicios y una cadena de proveedores que suele crecer alrededor de grandes obras. Esa actividad se proyecta sobre localidades costeras y también sobre corredores internos que conecten con los ductos.
En números, el plan menciona una capacidad inicial de hasta 12 millones de toneladas anuales de gas natural licuado, con margen para ampliar. El mismo texto sostiene que, contando gasoducto y poliducto, el desarrollo podría generar alrededor de 30.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Son estimaciones que dependen de etapas, plazos y contrataciones, pero marcan la escala que se pretende instalar en el territorio.
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En sus declaraciones, Weretilneck buscó despegar el anuncio de un mensaje de campaña. “No son promesas, son realidades”, dijo tras la firma. Y apuntó a una meta de inserción internacional: la chance de que el país entre entre los diez exportadores de GNL, con un agregado político: “Que eso se haga desde Río Negro no es un dato menor”.
El gobernador también explicitó la relación con Neuquén en términos de roles. “Neuquén produce el gas y el petróleo de Vaca Muerta, y Río Negro pone la infraestructura, la logística y la costa para que esa energía se exporte al mundo”, afirmó. La frase resume el reparto de funciones que el proyecto necesita para funcionar: volumen de gas en origen, transporte dedicado y salida al mar con capacidad de operar de forma sostenida.
Desde YPF, Marín enmarcó el acuerdo como un paso para avanzar con un proyecto que busca previsibilidad. “Representa un paso clave para avanzar en un proyecto estratégico que posicionará a la Argentina como un proveedor confiable de energía, generando empleo de calidad y desarrollo”, señaló. La cita conecta exportación con trabajo, aunque el impacto real suele depender de cuánto de esa demanda se cubra con recursos y empresas locales.
El texto suma dos piezas del lado provincial: adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y una Contribución por Aporte Comunitario destinada a inversiones anuales en seguridad, salud y obras públicas. Además, se menciona un Programa de Formación Técnico-Profesional junto a la Fundación YPF y entidades educativas locales, pensado para cubrir perfiles técnicos de la cadena del GNL. Ese punto resulta central porque los cuellos de botella suelen aparecer cuando la capacitación llega tarde.
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En cuanto al funcionamiento, la operatoria prevista combina infraestructura terrestre y mar adentro. El complejo incluiría una Planta de Tratamiento de Gas en tierra y dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) ubicadas en el Golfo San Matías, a unos 7 kilómetros de la costa y 40 metros de profundidad, según el texto. Cada unidad figura con capacidad de 6 millones de toneladas anuales y se menciona almacenamiento conjunto de unos 270.000 metros cúbicos.
La exportación se plantea con buques metaneros, en una operación las 24 horas durante al menos 30 años. Ese dato, por su duración y ritmo, sugiere un nivel de movimiento permanente para logística, servicios y mantenimiento, además de una coordinación fina con seguridad marítima y abastecimientos. El texto también anticipa oportunidades para prestadores regionales, en tanto la actividad no se limita a la etapa de obra.
Por último, el esquema de transporte aparece detallado con dos líneas: un gasoducto dedicado de 520 kilómetros desde Vaca Muerta para el gas natural y un poliducto para los líquidos asociados, destinados a fraccionamiento y exportación. En conjunto, el proyecto se presenta como una inversión de gran escala y con participación externa, aunque el texto no discrimina montos ni cronogramas de ejecución. Con el acta firmada, el foco pasa a las definiciones que vuelven real o postergan cualquier plan: ingeniería, permisos, contratación y calendario de obra.














