
Dos buques petroleros venezolanos siguen varados en el Río de la Plata hace 14 años
Actualidad25/01/2026
REDACCIÓN
Las embarcaciones encargadas por PDVSA al Astillero Río Santiago permanecen sin uso ni destino definido, con deudas cruzadas, obras inconclusas y un futuro que sigue sin resolución.
En aguas del Río de la Plata, a la altura de Ensenada, permanecen desde hace años dos buques petroleros de gran porte que nunca cumplieron la función para la que fueron concebidos. Se trata del Eva Perón y el Juana Azurduy, embarcaciones encargadas por la petrolera estatal venezolana PDVSA al Astillero Río Santiago, que hoy continúan inmovilizadas y fuera de operación.
Ambos proyectos se originaron a partir de un acuerdo anunciado en 2004 entre los gobiernos de Argentina y Venezuela, con la intención de construir buques en el país. En ese marco, Hugo Chávez expresó: “PDVSA tiene un presupuesto de inversiones de 37.000 millones de dólares. Queremos que estos buques sean hechos en Argentina”, en una presentación que buscaba mostrar cooperación industrial entre ambos Estados.


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El paso del tiempo dejó otra postal. El Eva Perón, con 183 metros de eslora, comenzó su construcción en 2007, fue botado y quedó flotando en Ensenada desde 2012. Distintas versiones oficiales sostienen que se encuentra “terminado en un 98%”, aunque nunca fue entregado ni incorporado a flota alguna, y ya suma 14 años inmóvil.
La situación del Juana Azurduy es diferente, pero igual de inconclusa. De dimensiones similares y con un porte cercano a las 47 mil toneladas, el buque nunca salió de la grada. Su estructura permanece en tierra firme, sin haber tocado el agua y sin registros de avances finales que permitan su terminación.
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Con el correr de los años, las explicaciones políticas no modificaron el escenario. Nicolás Maduro atribuyó el freno del proyecto a cambios de signo político en Argentina y sostuvo: “Con la llegada de Macri, por su odio ideológico, se sabotearon los proyectos. El buque Eva Perón está al 98%”. También anunció una reactivación que nunca se concretó.
Más allá de los discursos, el cuadro administrativo muestra un entramado complejo. Según versiones conocidas, Venezuela adeudaría alrededor de 5 millones de dólares por el Eva Perón y cerca de 25 millones por el Juana Azurduy, mientras que también existirían compromisos pendientes vinculados a la provincia de Buenos Aires, relacionados con prórrogas y plazos vencidos.
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El resultado es visible en el río y en el astillero. Dos estructuras de gran escala ocupan espacio físico y recursos sin una definición clara, con signos de deterioro y oxidación, y sin información pública actualizada sobre planes concretos de finalización, reconversión o desguace.
A lo largo de los años, distintas gestiones nacionales y provinciales convivieron con esta situación sin anuncios efectivos. La falta de avances técnicos y contractuales convirtió a los buques en un ejemplo de proyectos industriales detenidos, donde el paso del tiempo profundiza los costos y reduce las alternativas.
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Mientras tanto, el Eva Perón y el Juana Azurduy siguen formando parte del paisaje del Río de la Plata, como estructuras sin destino definido. Su presencia resume un proceso inconcluso que aún espera una decisión administrativa y política que permita cerrar un capítulo abierto desde hace más de una década.
Fuente: Canal 13
















